¿Qué es un
Cristiano?
En el tiempo de los Apóstoles se le empezó a llamar a los seguidores de Jesús
cristianos. Hechos 12:26. ¿Qué es
un cristiano? Un cristiano hace lo que Jesús haría—pero, ¿sabe usted lo
que Jesús haría? ¿Soy un cristiano? ¿Es importante para mí que sepa la
respuesta a esa pregunta? Si lo es, ¿qué prueba debería usar para determinar la
respuesta? Conozco a muchos cristiano y me imagino que ustedes también que
afirma ser cristianos, pero su estilo de vida y conversación despiertan serias
dudas. ¿Por qué hay tantos que afirman ser cristianos? ¿Es para ser mejor aceptado
socialmente? Ese puede que sea el caso con algunas personas, pero como regla
general, no creo que comience de esa manera. El sabio dijo en Eclesiastés 1:13:
“Y me dediqué a
inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo;
este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en
él.” Dios ha colocado en nuestros corazones un vacío que él quiere
llenar, pero nos ha dado la libertad de escoger aquello con lo cual lo
llenaremos. Como fue simbolizado en la parábola del Sembrador y la Semilla,
muchos de nosotros estamos cautivados con el poderoso mensaje del Evangelio,
pero lo aceptamos solamente para caer bajo la influencia de otra persona y nos
damos cuenta del precio a pagar por nuestro espíritu egoísta y nos damos por
vencidos, o creamos una versión superficial de la definición de “Cristiano.”
Ahora, respondamos a la pregunta: ¿Qué es un cristiano? La mejor definición que se encuentra está en
Cristo, porque un cristiano es uno que imita el ejemplo y el carácter de
Cristo. Cuando conocí a Jesús para el 1980. En mi iglesia había un anciano que tenía
una sabiduría en la Palabra. Yo lo consultaba cuando tenía una pregunta. Una de
la primera cosa que él me enseno fue que en cada situación de la vida que
pensara, ¿Qué Es
lo Que Haría Jesús? Desafortunadamente, la mayoría de las personas
no tienen una idea de lo que Jesús haría porque no conocen a Jesús. Escucho a
la gente decir: “Creo que Jesús manejaría esta situación de esta manera. . . .”
O “Creo que Jesús haría esto. . . .” ¿Es sólo un asunto de opinión, o podría
verdaderamente saber lo que Jesús haría? Si está casado, entonces, a medida que
pasa tiempo íntimamente con su cónyuge aprende a conocer lo que le gusta y lo
que le desagrada, y cómo reaccionaría ante una cierta situación. Ya que nuestra
relación con Jesús como cristianos está supuesta a ser la más íntima, ¿no
deberíamos saber lo que Jesús haría? Bueno, usted dice, “No puedo ver a Jesús.”
Sabe por qué no lo puede ver por qué no lo quiere ver. Mi amigo, Jesús puede
ser visto muy claramente en su Palabra si estamos dispuestos a tomar el tiempo
para mirar.
Cuando baso mi opinión acerca de lo que Jesús haría en mi experiencia, mis
sentimientos, o en rumores, conozco poco o nada de lo que Jesús haría. Y si no
sé lo que Jesús haría, ¿cómo puedo imitar o copiar su Ejemplo—o ser como
Cristo—lo cual es lo que “cristiano” significa? ¿Por Qué ir a la Iglesia? Hay
mucha preocupación hoy día acerca de
miembros que abandonan la iglesia. Un artículo reciente que leí declaraba que
la razón principal de esa partida no es doctrinal sino social. La gente no
sentía como que pertenecía, no se sentía aceptada, o alguien dijo algo que los
ofendió. Cuando leo la
Palabra de Dios encuentro que Cristo no encontró prácticamente ninguna
aceptación en la iglesia. Además, fue perseguido por el liderazgo. Sin
embargo, no volvió su espalda a la iglesia. Tampoco
se ofendió, porque el orgullo no formaba parte de su carácter.
Jesús dijo: “Y yo
les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos
uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el
mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí
me has amado.” Juan 17:22–23.
En realidad, mi amigo, el problema en la iglesia tiene mucho que ver con doctrina
porque la primera doctrina de la iglesia es: “Que el nombre de
nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la
gracia de nuestro Dios y Señor Jesucristo”. 2 Tesalonicenses 1:12.
Una vez que nos damos cuenta del precio que Dios ha pagado a través del don de
su Hijo al pagar por nuestros pecados, la respuesta de nuestro corazón será
darle a Dios toda la gloria y la honra, y desear el llevar gozo al corazón de
Dios a través de una fiel obediencia y una imitación del carácter de Cristo.
Nuestros pensamientos no deben estar en lo que recibimos de parte de otros sino
en lo que podemos impartir de las bendiciones que ya hemos recibido y que
seguimos recibiendo de parte de Dios. En una reciente conversación en Foro
cristiano un hermano hizo la observación de que nunca deberíamos ofendernos por
algo que alguien nos diga. Cuando alguien nos critica, deberíamos tomar la oportunidad para considerar,
con oración, si hay algo de veracidad en el comentario que necesita ser
cambiado en nosotros. Si no hay nada que le dé credibilidad al comentario,
entonces podemos tener confianza en que Dios vindicará nuestros caracteres a su
tiempo. Pero si nos ofendemos, entonces caeremos presa del infernal espíritu de
orgullo de Satanás.
Recuerden que Salomón dijo en: Proverbios 16:18: “Delante del quebrantamiento va la
soberbia, y delante de la caída, la altivez de espíritu”—no una
“caída.” Satanás desearía que creyéramos que el orgullo es un pequeño asunto,
de manera que cuando usted oye este texto citado en público, generalmente oirá
decir: “La soberbia va delante de una caída”. El orgullo es muy peligroso
porque nos enceguece con respecto a su presencia. Jesús dijo: “Venid a mí todos
los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas; porque mi yugo es cómodo, y ligera mi carga.”
Mateo 11:28–30. El trabajo más duro que hemos encontrado es dejar de
aferrarnos a nuestro propio camino y permitir que Jesús, a través de su
presencia y el poder de su Santo Espíritu haga la obra en nosotros. ¿No es esto lo que constituye el verdadero
cristianismo? Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer dada
por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que él hace,
también lo hace igualmente el Hijo”. Juan 5:19. Si escogemos ser
cristianos o tomar el nombre de Cristo, entonces debemos seguir el ejemplo de
Cristo. Si Cristo no podía
hacer nada sin el Padre, entonces, ¡cuán absurdo es que nosotros, frágiles,
pecaminosos seres humanos como somos, podamos pensar que podemos funcionar
diariamente por nosotros mismos!
“Como lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos.
. .” En la parábola de las
ovejas y los cabritos en Mateo 25:31–46, Jesús ilustró qué resultará del tipo
de relación que escojamos tener con Dios: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los
santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Y serán
reunidas ante él todas las naciones. Y separará los unos de los otros, como el
pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los
cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ‘¡Venid,
benditos de mi Padre! Heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estuve desnudo, y me cubristeis;
enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí’. “Entonces
los justos responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos;
o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o
desnudo, y te cubrimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y vinimos a
ti?’ Y el Rey les dirá: ‘En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos
pequeños, a mí me lo hicisteis’. “Entonces dirá a los de la izquierda:
‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus
ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me
disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; desnudo, y no me
cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. “Ellos también le
responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o
desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?’ El responderá: ‘Os aseguro
que cuando no lo hicisteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer a
mí’. Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”
Por favor, recuerde que
Cristo no está comparando a la iglesia con el mundo. En realidad, él
está haciendo un contraste entre los que afirman ser suyos con los que,
mediante su vida consecuente de abnegación, son suyos sin pretensión. Hay una sola norma para saber que
estamos en el camino correcto es hacer lo que Jesús hacia. En un estudio que
tuve con un Pastor de otra denominación. Al terminar el estudio se marcho en
forma de burla y me dijo: “yo soy salvo sin tener que obrar pues ya Jesús
guardo la ley por mí y yo no tengo que guardar sus mandamiento solo tener fe
sin obrar”. Si Jesús es nuestro ejemplo nos dice que tenemos que hacer todo lo
que él hizo.
En un sermón anterior, Jesús dio una ilustración similar que se encuentra
en Mateo 7:21–23, en la que los que se pierden argumentan con Dios porque
pensaban que estaban salvos e hicieron las obras que lo prueban: “No todo el
que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre que están en los cielos. Muchos me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les diré
claramente: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad.” Amigos,
el cristianismo es un estilo de vida. Es una condición del ser que depende
completamente de nuestra relación con su Autor, Jesucristo. A medida que usted
continua este día y a través del resto de su vida, pula el espejo de la Palabra
de Dios, asegúrese de que la imagen que usted ve en él es la de Cristo, no la
suya.
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