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![]() Génesis y los 144,000 |
Vamos a estudiar hoy el tema sobre Génesis y los 144,000.
Y queremos comenzar nuestro estudio en el libro de Apocalipsis, el capítulo 21,
y los versículos 10 al 13.
Aquí se describe la Nueva Jerusalén, que después de los
mil años va a descender del cielo
como una esposa ataviada
para su marido. Dice en el versículo 10: "Y me llevó en el Espíritu a un monte
grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del
cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una
piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un
muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres
inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente
tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres
puertas". Aquí
encontramos una descripción de la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén. Una ciudad
celestial. Una ciudad que tiene doce puertas, e inscrita en cada puerta está la
denotación o el nombre de uno de los doce hijos de Israel, también conocido
como Jacob. Ahora, inmediatamente nos preguntamos quiénes son estos hijos de
Jacob y cuáles son sus nombres. Queremos leer Apocalipsis 7:1-3, porque en el
pasaje que acabamos de leer se menciona que Jacob tenía 12 hijos, sus nombres
están en las puertas, pero no se dan los nombres.
En Apocalipsis 7:1-3 tenemos estas palabras: "Después de esto vi a
cuatro ángeles en pie sobre los
cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para
que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún
árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello
del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había
dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la
tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a
los siervos de nuestro Dios".
Aquí encontramos, en realidad, una descripción del tiempo
en que estamos viviendo ahora. Hay cuatro ángeles que están deteniendo los
cuatro vientos. Cuando los vientos se sueltan, viene la tribulación final sobre
el Planeta Tierra. Es decir, el planeta se va a desmoronar. Será un tiempo de
angustia el cual no se ha visto desde que existe nación. Pero antes de que
venga ese tiempo, es necesario sellar a los fieles para que cuando venga ese
cataclismo no sean destruídos junto con todos los demás. Por esa razón se envía
a este ángel con un sello, para sellar con el sello de protección, a los hijos
de Dios, para que cuando venga este cataclismo, este tiempo de angustia, sus
vidas sean preservadas y no perezcan con los infieles. Ahora, desde el
versículo 4 hasta el versículo 8, encontramos los nombres de los sellados. Los
sellados en realidad pertenecen a las doce tribus de Israel, que llevan los
nombres de los doce hijos de Israel. Noten Apocalipsis 7:4. Vamos a leer los
nombres de estas tribus. "Y oí el número de los sellados: ciento
cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De
la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados.
De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados.
De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil
sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce
mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón,
doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de
Benjamín, doce mil sellados".
Estos son los nombres de los doce hijos de Jacob o de
Israel, y sus nombres están inscritos en las puertas, como hemos visto, de la
Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén. Ahora, inmediatamente nos preguntamos, cuándo
es que van a vivir los 144,000 que vienen de las doce tribus de Israel, que
llevan los nombres de los doce hijos de Israel. ¿Cuándo? ¿En qué momento
histórico van a vivir sobre la tierra? Bueno, el libro de Apocalipsis lo deja
muy en claro.
Vayan conmigo a Apocalipsis 6:15 al 17, y luego vamos a
continuar al capítulo 7 para ver cuándo es que van a vivir los 144,000. Dice en
el versículo 15: "Y los reyes de la
tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y
todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y
decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del
rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;
porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en
pie?"
No cabe duda que estos versículos están describiendo la Segunda Venida de
Cristo. Y dice aquí que cuando Cristo venga, la mayoría de los seres humanos se
van a esconder en las cuevas y van a rogar que las piedras caigan sobre ellos.
Pero inmediatamente nos preguntamos, ¿será que todos los
seres humanos van a esconderse en las cuevas y van a rogar que las piedras
caigan sobre ellos? La respuesta es que no. Cuando se suelten los vientos y
venga esta tribulación final, esta destrucción final, va a haber un grupo, que
se va a mantener en pie. ¿Y quiénes son esos que se van a mantener en pie?
Los 144,000 sellados. Esto indica que los 144,000 son los
que van a estar vivos cuando Jesús venga. Porque se les sella para poder pasar
victoriosamente por la tribulación final, para que cuando venga el que está
sentado en el trono, puedan estar en pie, firmes, ante el Señor. Es decir, los
1444,000, van a vivir cuando Cristo venga. Son los que van a estar vivos cuando
Jesús venga. Van a pasar por la tribulación final. Y cuando Jesús venga sobre
el trono, se van a mantener firmes. Mientras que los impíos se están
escondiendo sobre las cuevas y están rogando que las rocas caigan sobre ellos.
Ahora, necesitamos responder a otra pregunta. Se dice que
los 144,000 vienen de las doce tribus de Israel, y sin embargo van a vivir
cuando Cristo venga. Ahora, la pregunta clave es, ¿adónde están hoy las doce
tribus de Israel? ¿Será que esto está hablando de las tribus literales de
Israel? No puede ser. Porque las tribus literales de Israel se han perdido. Ya
no existen las doce tribus de Israel. Entonces, ¿cómo es que los 144,000, que
van a estar vivos cuando Cristo venga, dice que vienen de las doce tribus de
Israel? ¿Cómo es posible eso? Tal vez lo que necesitamos hacer es entender lo
que significa Israel. ¿Quién es Israel? ¿Será que Israel no son los israelitas
literales que pertenecen a las tribus literales, que Israel mas bien son un
grupo de gente espiritual?
Yo creo que sí. Noten lo que dice Romanos 2:28 y 29, aquí
habla el apóstol San Pablo, y está definiendo lo que es un judío. Dice allí: "Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni
es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío
el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu,
no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios".
¿Qué es un judío según el apóstol San Pablo? No es uno
que está circuncidado externamente. No es un individuo que tiene un nombre
judío, sino es un individuo que tiene a Jesús, que tiene el corazón
circuncidado por Jesús, en otras palabras. No es un judío literal sino que es
un judío espiritual. Noten también lo que dice en el libro de Gálatas, el
capítulo 3, y vamos a leer, en primer lugar, el versículo 16. A Abrahán se le
hicieron ciertas promesas. Ahora la pregunta clave es, ¿a quién en realidad se
le hicieron esas promesas. Versículo 16 dice: "Ahora
bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las
simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la
cual es Cristo".
¿Quién es la simiente de Abrahán? Cristo es la simiente
de Abrahán. Y ustedes dicen: ¿y nosotros qué? Noten lo que dice el versículo 26
y vamos a leer hasta el versículo 29. Dice en el versículo 26: "Pues todos sois hijos de Dios por la fe
en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de
Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre;
no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús".
Y ahora escuchen bien, "Y si vosotros sois de
Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa".
¿Qué es ser un judío según esto? No significa tener
sangre literal de Abraham. No significa vivir en el Medio Oriente. Significa
tener a Jesús. El que tiene a Jesús es un judío de verdad. Noten Romanos 9:6 al
8. Nuevamente el apóstol Pablo está hablando aquí sobre quién es un judío. Dice
allí en el versículo 6: "No que la palabra de
Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son
israelitas", imagínense ustedes que no todos los que son israelitas
son israelitas, según dice el apóstol Pablo, "ni
por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será
llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los
hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como
descendientes".
Es decir, un judío, según la definición que da Dios, no
es un judío literal con sangre de Abraham. Si hemos recibido a Jesús como
nuestro Salvador, según la definición de la Biblia, nosotros somos considerados
por Dios como judíos. Si ustedes leen el evangelio según San Juan, el capítulo
8, Jesús estaba hablando con los judíos y les dice: "Ustedes
yo sé que son simiente de Abraham, pero en realidad yo quiero decirles que
ustedes no son simiente de Abraham”. Es decir, Jesús dice: "Yo sé que ustedes literalmente descienden
de Abraham, pero en realidad ustedes no son simiente de Abraham. Porque ustedes
quieren matarme, y si Abraham viviera hoy, no querría matarme".
Es decir, ustedes son simiente, no de Abraham, sino que
ustedes son simiente del diablo. Porque rechazaban a Jesús. Es decir, la clave
para ser un judío, no es tener sangre de Abraham, sino estar unido con Jesús.
Entonces yo pregunto, ¿será que los 144,000 descienden de las doce tribus
literales de Israel? ¿Son descendientes literales de Abraham? ¡No! Porque ya
hemos visto que la definición de un judío es alguien que ha sido circuncidado
de corazón. Es alguien que ha recibido a Jesús. Alguien que ha sido bautizado
en Cristo. Ese es un judío. Ese es un israelita descendiente de Jacob o de
Israel. Es decir, que estas doce tribus no son literales, sino que conllevan un
significado espiritual.
Ahora, quiero que notemos lo que dice Apocalipsis 21:12.
Se habla de doce puertas con los nombres de los doce hijos de Jacob. Ahora, yo
quiero que ustedes noten algo muy interesante en cuanto a las puertas. Apocalipsis
21:12. ¿Saben ustedes que en las puertas va a haber ángeles chequeando la
identificación? Dice en el capítulo 21 y el versículo 12: "Tenía un muro grande y alto con doce
puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las
doce tribus de los hijos de Israel".
Pregunto entonces, en las
puertas, ¿hay ángeles admitiendo y no admitiendo personas? Claro que sí. Ahora,
inmediatamente nos preguntamos, ¿qué es lo que exigen los ángeles para admitir
a alguien dentro de la Santa Ciudad, por las puertas de la ciudad? Noten lo que
dice Apocalipsis 22:14, y vamos a leer después el versículo 15. Y yo estoy
leyendo de la versión del 60. Las versiones mas antiguas dicen de una forma un
poquito diferente. Creo que las versiones antiguas son mas fidedignas, y mas
adelante les voy a decir por qué razón. Dice en el versículo 14: "Bienaventurados los que
lavan sus ropas", las versiones mas antiguas dicen: Bienaventurados los que guardan sus
mandamientos, "para tener derecho al árbol de la vida,y para entrar por
las puertas en la ciudad".
Yo pregunto, ¿quiénes son los que van a entrar por las
puertas de la ciudad? Los que guardan los mandamientos. Y yo pregunto, ¿quiénes
van a estar afuera que no se les va admitir? Noten el versículo 15: "Mas los perros estarán fuera, y los
hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama
y hace mentira". ¿Se dan cuenta que estas son puras
violaciones de los diez mandamientos? Homicidas, no matarás; idólatras, no te
harás imagen; ama y hace mentira, no hablarás falso testimonio; fornicario, no
cometerás adulterio; etc.
Es decir, que los que están adentro guardan los
mandamientos de Dios. Mientras que los que están afuera, ¿qué hacen? Quebrantan
los mandamientos de Dios. Y los ángeles están en las puertas diciendo:
¿Guardaste tú los mandamientos por amor a Jehová? Ah, sí, muy bien, pasa. Tú,
¿desobedeciste a Jehová? ¿Pisoteaste los mandamientos? ¿No adoraste al Señor?
Por lo tanto no puedes entrar acá. Es decir, los ángeles van a admitir por las
puertas a los que amaron a Dios y guardaron sus mandamientos. Porque Jesús
declaró: “ Si
me amais, guardad mis mandamientos". Pero ahora necesitamos analizar un poquito
a los hijos de Jacob. Aquí se va a volver bien interesante esta cosa. Permítanme
decirles algo en cuanto a estos hijos que tenía Jacob, que luego se conoció
como Israel.
Estos muchachos en su mayoría eran mala gente. Imagínense
ustedes, eran unos envidiosos y celosos. Cuando el padre a José le dio un
manto, se llenaron de envidia y de celos. Eran unos mentirosos. Cuando
vendieron a José a Egipto, le dijeron al padre que lo había matado un animal.
Eran unos mentirosos. Además de eso, eran unos asesinos. Odiaban a su hermano.
Y Simeón y Leví querían matar a José. Imagínense que Simeón y Leví eran tan
sanguinarios, que en cierta ocasión, Siquem, que no era israelita, tuvo
relaciones sexuales con la hermana de ellos, Dina, y Simeón y Leví se
enfurecieron con Siquem por haber dejado embarazada a Dina. Y entonces Siquem
dijo: "Yo amo a Dina y Dina me ama a mí y nos queremos casar".
Entonces Simeón y Leví dijeron: "Está bien. Te puedes casar con ella,
siempre y cuando todos los hombres de la ciudad se circunciden". Y
dijeron: "Está bien. Nos circuncidamos todos". Todos se
circuncidaron. Y cuando estaban en el terrible dolor de la circuncisión, Simeón
y Leví se fueron a la ciudad de Siquem y arrasaron con todo. Mataron a todos
los hombres de la ciudad y le robaron todos sus bienes. Eran unos sanguinarios
y unos ladrones.
Además de eso, imagínense ustedes, que Rubén cometió el
pecado de incesto. Se acostó con la concubina de su propio padre, Bilha, según
Génesis 35:22. Además de eso, eran inmisericordes y malvados. Mas adelante,
cuando José se encuentra con sus hermanos en Egipto, encontramos que José
estaba escuchando su conversación, pero ellos no lo sabían, y uno le decía al
otro: "Miren
como nosotros fuimos con José, cuando lo echamos allá al foso y él clamaba y
gemía y pedía por favor que no lo vendiéramos". Y sin embargo, malvados,
sin ninguna misericordia, lo vendieron. Imagínense ustedes, deshonraron a su
padre durante años y años. Además de eso, encontramos a Rubén que podría haber
librado a su hermano pero no tenía la columna vertebral para decir --lo que
ustedes quieren hacer está mal, no lo vamos a hacer-- y se fue. Y cuando
regresó ya habían vendido a José. Era débil de carácter.
Y Judá, imagínese, se acostó con su nuera, pensando que
era una prostituta, y la dejó embarazada, a su propia nuera. Esa era la clase
de personas que eran los hijos de Jacob. E inmediatamente nos preguntamos, cómo
es posible que los nombres de estos doce muchachos estén inmortalizados en las
puertas de la Santa Ciudad, Nueva Jerusalén y van a quedar ahí ¡por los siglos
de la eternidad! Yo me puedo imaginar a los impíos fuera de la ciudad,
diciéndole a Dios, --¿cómo es que tú tienes a esos muchachos allá dentro? ¿Cómo
es que tú tienes esos nombres en las puertas de la Santa Ciudad? Asesinos,
celosos, envidiosos, ladrones, adúlteros, débiles morales, ¿y allá los tienes,
dentro de la ciudad? ¿Cómo es posible? Ellos cometieron los mismos pecados que
nosotros--. Inmediatamente nos preguntamos ¿por qué razón están los nombres de
los doce hijos de Jacob sobre las puertas de la Santa Ciudad, cuando eran tan
malvados? La respuesta la tiene el mismo libro de Apocalipsis. El Espíritu
Santo los transformó y los cambió. No quedaron igual como eran. Noten lo que
dice Apocalipsis 2:7, y ésta formula se usa para cada una de las siete iglesias
de Apocalipsis. Dice: "El que tiene oído, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del
árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios".
¿Al que qué? Al que venciere, dice aquí. Yo pregunto,
¿los hijos de Jacob vencieron sus malos rasgos de carácter? Claro que sí. Noten
lo que dice Apocalipsis 21:7 y 8, nuevamente la misma idea de que los que están
en la ciudad fueron vencedores sobre sus malos rasgos de carácter. Dice en el
versículo 7: "El que venciere
heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo".
Pero ahora fijense los otros. Dice en el versículo 8: "Pero los cobardes e
incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los
idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego
y azufre, que es la muerte segunda". ¿Ven el contraste entre los que están
dentro y los que están fuera? Los que están dentro vencieron los pecados que
cometen los que están afuera. Porque si los de adentro hubieran continuado
cometiendo los mismos pecados no hubieran estado adentro sino que hubieran
estado ¿dónde? Hubieran estado afuera de la Santa Ciudad. Los nombres de los
doce hijos de Jacob están inmortalizados sobre las puertas, sencillamente,
porque a pesar de que eran pecadores y malvados, vencieron los malos rasgos de
su carácter por la sangre del Cordero. Es más, en Apocalipsis 15:2, que no lo
vamos a leer, dice que los que viven en los últimos días cuando Cristo venga,
dice allí, que habrán ganado la victoria sobre la bestia, sobre su imagen, sobre
su señal, y sobre el número de su nombre. Es decir, este grupo al final de la
historia, a pesar de que fueron pecadores, tenían malos rasgos de carácter,
dice que al final de la historia, se van a parar ante la bestia, el sistema del
cual hemos hablado, ante su imagen, el segundo sistema del cual hablamos y van
a rehusar la marca de la bestia, aún a riesgo de sus propias vidas. No van a
temer la muerte. Van a ser fieles a Dios. Es decir, van a ser vencedores.
Ahora, inmediatamente nos preguntamos, ¿por qué razón es
que la palabra 'puertas' está en plural. ¿Cuántas puertas son? Son doce
puertas. ¿Y qué está inscrito sobre cada una de las puertas? Uno de los nombres
de uno de los doce hijos de Jacob. Yo pregunto, ¿creen ustedes que todos vamos
a entrar en la Nueva Jerusalén por la misma puerta? No. Porque según leímos en
Apocalipsis 22 y el versículo 14 dice: "Bienaventurados los que guardan sus
mandamientos para que su potencia sea en el árbol de la vida", y ahora escuchen bien, "y que entren por las
puertas en la ciudad". Es decir, que los vencedores van a entrar
por todas las puertas. Ahora, yo pregunto, ¿por qué puerta va a entrar usted,
por qué puerta voy a entrar yo? La respuesta es muy sencilla. Escuchen bien.
Los doce hijos de Jacob, en realidad representan doce diferentes tipos de
personalidad. Hoy en día los psicólogos dicen que hay cuatro, pero la Biblia
enseña que hay doce rasgos de personalidad, doce diferentes tipos de
personalidad. Y toda persona en el mundo tiene los rasgos de personalidad que
tenía uno de los hijos de Jacob. ¿Por cuál puerta entraremos nosotros? En
realidad, entraremos por la puerta del hijo que se parecía a nosotros, que
tenía el mismo rasgo de carácter que nosotros. Obviamente no vamos a entrar por
doce puertas a la vez.
Los que van a vencer van a entrar por diferentes puertas,
dependiendo del tipo de personalidad que tenga. Y ustedes dicen, ¿cómo así
Pastor? Vamos a ir a Génesis 49:1 y 2, y se van a dar cuenta que lo que les
estoy diciendo es la verdad. Aquí Jacob reúne a sus hijos, y va a describir en
este capítulo, el carácter de cada uno de sus hijos. Y quiero que noten
cuidadosamente, Génesis 49, versículos 1 y 2. Dice: "Y llamó Jacob a sus
hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días
venideros".
Otras versiones dicen, les voy a contar lo que va a suceder en los últimos días
o los días finales. Es decir, les voy a mostrar lo que va a suceder al final de
la historia. Yo pregunto entonces, ¿van
a estar vivos los hijos de Jacob al final de la historia? Obviamente que no.
Todos están muertos. Cuando Cristo venga los va a resucitar. Pero ellos
no van a pasar por la tribulación final, como se dice de los 144,000. Es decir,
que cuando dice aquí que Jacob junta a sus hijos y les dice, yo los voy a
explicar a ustedes lo que va a acontecer en los últimos días, está hablando de
los que van a vivir en este mundo en los últimos días, que van a tener rasgos
de carácter semejantes a los rasgos de carácter que tenían los hijos de Jacob.
Versículo 2 dice: "Juntaos y oíd, hijos de Jacob, Y escuchad a vuestro
padre Israel".
Y luego entonces Jacob procede a describir los caracteres
de sus doce hijos. Y está explicando en realidad, lo que va a acontecer en los
últimos días, con los caracteres de esos hijos. Porque los hijos no van a estar
vivos en los últimos días. Solo van a vivir cuando Jesús venga. ¿Están
entendiendo lo que estoy diciendo? Es decir, que al final de la historia va a
haber gente que tiene los doce razgos de carácter que tenían los hijos de
Jacob. Doce diferentes tipos de personalidad. Gente con los mismos defectos de
carácter. Gente ladrona, gente envidiosa, gente asesina, gente idólatra, gente
fornicaria, pero que por la gracia de Dios, como los hijos de Jacob, vencieron,
lo que menciona el libro de Apocalipsis, en cuanto a los que están fuera de la
ciudad, vencieron los que están adentro y por lo tanto, los ángeles les
permiten entrar por la puerta que lleva el nombre que denota su rasgo de
personalidad.
Ahora, saben, hay algo interesante, y es que en las
puertas de la ciudad, en realidad faltan dos nombres de los hijos de Jacob.
Falta en primer lugar el nombre de Efraín, y la razón es que en el libro de
Oseas dice: "Efraín
se ha juntado a sus ídolos, abandonadlo". Es decir, que Efraín se
tornó una nación idólatra y por lo tanto no está. Otro individuo que no está es
Dan. Si ustedes leen Génesis 49:17, se van a dar cuenta porque Dan no está.
Porque tenía un carácter tan depravado, tal como Satanás, que habrá, la mayoría
de gente del mundo que va a tener ese rasgo de carácter y no lo vencerán y por
lo tanto no entrarán en la Santa Ciudad. Génesis 49:17. Fijense lo que se dice
de Dan: "Será Dan serpiente
junto al camino, Víbora junto a la senda", yo pregunto, ¿quién es
la serpiente, quién es la víbora? Satanás. Dice: "Que
muerde los talones del caballo, Y hace caer hacia atrás al jinete". Dan tenía el rasgo
característico de Satanás, de la serpiente, de la víbora, que trata de lograr
que la gente caiga del caballo. Es decir, que caiga en pecado. Por eso, ni Efraín
ni Dan están en los nombres que se encuentran en la Santa Ciudad. Saben
ustedes, es interesante también, que los doce fundamentos de la ciudad tienen
los doce nombres de los apóstoles del Cordero. ¿Y saben que hay un individuo
que falta en la lista de los fundamentos? ¿Quién? Judas. Porque Judas era un
idólatra. Y Judas era un individuo que tenía el carácter de Satanás. Por eso
dice en Juan 13, que el diablo se le metió en el corazón de Judas cuando iba a
entregar a Jesús. Es decir, al igual que Dan no está porque tiene los rasgos
característicos de la serpiente, Judas, tampoco está su nombre en los
fundamentos.
Ahora, mencionamos Apocalipsis 22:14, "Bienaventurados los que
guardan sus mandamientos". Otras versiones dicen, "Bienaventurados los que
lavan sus vestiduras". La pregunta clave es, ¿cuál es la
traducción correcta? ¿Bienaventurados los que lavan sus vestiduras o
bienaventurados los que guardan sus mandamientos? En realidad no importa cuál
traducción le demos. ¿Y saben por qué? Porque en otros versículos de
Apocalipsis se presentan los dos conceptos. Les voy a mencionar algunos.
Apocalipsis 7 y el versículo 14, habla de una gran muchedumbre que nadie puede
contar, de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Y dice que estos individuos han
lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Fijense que ahí
tenemos claramente la idea de que los que se van a salvar al fin de toda
nación, tribu, lengua y pueblo, habrán lavado sus ropas en la sangre del
Cordero. Pero en la Biblia también en Apocalipsis, tenemos también la idea de
que aquellos que lavan sus vestiduras guardan los mandamientos de Dios. Es
decir, los que lavan sus vestiduras no son desobedientes como los que están
fuera de la ciudad, sino que son obedientes a los mandamientos de Dios. Por
ejemplo, Apocalipsis 12:17, habla de esta generación final. Dice: "Entonces el dragón se llenó de ira contra
la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella,
los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de
Jesucristo". Y Apocalipsis 14:12, también hablando de los que van a
vivir en el tiempo del fin, dice: "Aquí
está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la
fe de Jesús".
Es decir, no importa si Apocalipsis 22:14 se traduce, "Bienaventurados los que lavan
sus vestiduras" o "Bienaventurados los que guardan los
mandamientos", porque en otros textos de Apocalipsis, se usan ambas
expresiones, que indican que los que van a vivir en el tiempo del fin, habrán
lavado sus vestiduras que representan el carácter y observarán los santos
mandamientos de Dios.
Noten Apocalipsis 22:11. Está hablando de cuando se
cierre la puerta de la gracia. Se cierra la puerta de la oportunidad. Y es
interesante notar cómo se describe el momento cuando se va a dividir a toda la
raza humana. Dice en el versículo 11: "El
que es injusto, sea injusto todavía"; dicho sea de paso, en
el idioma griego, si uno lo lee en el idioma original, va a encontrar que en
realidad no dice el que es injusto sea injusto todavía, sino el que es injusto,
actúe todavía injustamente. Es decir, tiene que ver con las acciones. "Y el que es inmundo,
continúe ensuciándose; y el que es justo, continúe actuando justamente; y el
que es santo, continúe actuando con santidad".
Es decir, va a haber dos grupos. Los inmundos y los
santos. Los injustos y los justos. Los limpios y los santos entrarán por las
puertas de la ciudad. Mientras que los que son inmundos e impíos estarán fuera
de la Santa Ciudad. Porque no habrán lavado sus ropas en la sangre del Cordero
y pisotearán los santos mandamientos de Dios. Noten lo que dice el Salmo 15. Es
un salmo interesantísimo este. Salmo 15. Está hablando de aquellos que van a
subir al santo monte de Dios, el Monte de Sion, adonde están los 144,000. Noten
lo que dice el Salmo 15. No es un salmo tan largo. Podemos leerlo todo. Dice: "Jehová, ¿quién habitará en tu
tabernáculo?" Fíjense
que los 144,000 son los únicos que entran al templo, según dice Apocalipsis. "Jehová, ¿quién habitará en tu
tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?" Ah, noten la respuesta. ¿Quién va a estar en el Monte Sion? ¿Quién va a
estar en el templo? "El que
anda en integridad y hace justicia, Y
habla verdad en su corazón. El
que no calumnia con su lengua, Ni
hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a
cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho.
El que hace estas cosas, no resbalará
jamás".
¿Recuerdan
en Apocalipsis 6:17, cuando Jesús venga, dice: ¿Quién
podrá mantenerse en pie?
Aquí
habla de los que van a subir al monte Sion, donde están los 144,000, los que
van a entrar al tabernáculo o al templo de Dios y se dan todas las
características de cómo van a ser. Y termina diciendo: "el que hace estas cosas no
resbalará jamás".
Es decir, se van a mantener firmes, en pie, porque habrán
vencido y su carácter reflejará el carácter de uno de los hijos de Jacob, que
vencieron los defectos de su carácter. Es decir, no son judíos literales. No
son descendientes literalmente de Gad, de Isacar y de José. Es decir, no tienen
la sangre necesariamente de ninguno de esos. Pero espiritualmente son
israelitas porque tienen el mismo carácter y la misma victoria que tuvieron los
hijos de Jacob. Es decir, son israelitas espirituales. Y van a estar vivos
cuando Jesús venga. Van a pasar por la tribulación final, lo cual significa,
que no pueden ser los doce hijos de Jacob literales. Porque esos murieron hace
mucho tiempo. Tiene que ser que en los últimos días va a haber gente con los
mismos rasgos de carácter. Que aunque fueron depravados en su vida, por la
gracia de Cristo, vencieron el mal y entrarán por la puertas en la ciudad.
Ahora, es
interesante notar que las puertas son de perlas. ¿Han visto ustedes algo mas
lindo que una perla? Oígame, las perlas
son preciosas. Cuando yo era niño, mis padres, vivíamos en ese tiempo en Venezuela,
mis padres nos llevaban de vacación a una isla muy hermosa, que se llama la
Isla de Margarita. Íbamos a almacenes a donde tenían perlas. El dueño del
almacén abría una bolsita y sacaba las perlas ahí en el mostrador, para que uno
pudiera escoger las perlas que quería. Hoy en día no se puede hacer eso porque
lo asaltan. Pero en ese tiempo era un mundo diferente. Sacaba las perlas y
entonces uno escogía las perlas que quería. Lindas perlas. Son así color crema,
con una mezcla de colores como el arcoiris. Imaginense ustedes, la Biblia dice
en Apocalipsis, que cada puerta es una perla completa. ¡Y estas puertas son
inmensas! Ahora, inmediatamente nos preguntamos, ¿por qué razón es que Dios
escogió
algo tan hermoso como una
perla? Yo creo que sé. ¿Saben cómo se forma una perla? Un granito de arena cae
en la madre de perla, e irrita la ostra y entonces esa ostra empieza a soltar
un líquido que va rodeando el grano de arena y así se va formando la perla. Es
decir, la perla hermosa se forma a través de un proceso de irritación. Yo
pregunto, ¿cómo es que nosotros vamos a entrar al reino? ¿Facilito? ¿Suavecito?
¿Todo color de rosa? ¡No! Noten lo que dice el apóstol San Pablo, en Hechos 14
y el versículo 22. Dice aquí, hablando del apóstol Pablo: "Confirmando los ánimos de los discípulos,
exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a
través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios".
¿Cómo es que vamos a entrar en el reino de Dios? ¿A
través de muchas qué? Muchas tribulaciones, muchas irritaciones, podríamos
decir. ¿Pero saben algo? Que si nos mantenemos firmes entraremos por las
puertas de perlas, porque tendremos un carácter con la hermosura de una perla.
Ahora, escuchen bien. Los 144,000 van a tener un carácter muy especial. Van a
vencer completamente la carne, el mundo y el diablo. Van a vivir en este mundo
con una victoria plena sobre el pecado. Van a ser como Enoc que fue trasladado
al cielo de entre los vivos. Imagínense ustedes que dice en Génesis, el
capítulo 5, que Enoc, antes de que fuera traspuesto al cielo con Dios, dice que
caminó con Dios. En Hebreos, el capítulo 11, y el versículo 5, se amplía este
pensamiento. Dice que Enoc, antes de que fuera traspuesto al cielo, agradó a
Dios. Y Enoc representa a aquellos que van a estar vivos cuando Jesús venga,
los 144,000, que van a ser trasladados al cielo de entre los vivos. Porque
Apocalipsis 6 y 7 dice, que cuando Cristo venga sobre el trono se va a hacer la
pregunta ¿quién podrá estar en pie cuando Jesús venga?
Y se va a responder, los 144,000 sellados, podrán estar
en pie. Es decir, van a estar vivos cuando Jesús venga. Vivos y victoriosos
sobre el pecado, sobre el mundo y sobre el diablo. Es decir, que si nosotros
vamos a estar vivos cuando Jesús venga, nosotros vamos a tener que estar en ese
grupo. Porque es el único grupo que va a estar vivo cuando Jesús venga. Hay
muchos que murieron en Cristo que van a resucitar y entonces los vivos y los
muertos, los que murieron y resucitaron van a ascender en las nubes a recibir a
Jesús en el aire.
Pero los 144,000 son los que estarán vivos cuando Jesús
venga. Y tendrán un carácter especial. Se pararán ante la bestia, su imagen.
Rechazarán la marca y rechazarán el número del nombre de la bestia, aún a
riesgo de su vida. Aunque no morirán, estarán bajo sentencia de muerte por el
decreto de muerte que menciona Apocalipsis 13 y el versículo 15. Noten el
carácter especial que tendrá este grupo. Apocalipsis 14:1 al 5. Dice: "Después miré, y he aquí el Cordero estaba
en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que
tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente".
Es decir, no significa que Dios va a poner un tatuaje en
la frente. Significa, la frente es la mente. Es decir, tendrán a Dios y a Jesús
en su mente. Versículo 2: "Y oí una voz del cielo
como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que
oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo
delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos;
y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil
que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se
contaminaron con mujeres", no está diciendo que no fueron casados.
Las mujeres son la ramera que menciona Apocalipsis y las hijas de la ramera.
Es decir, no se entremezclaron con las iglesias
apóstatas. Porque en las profecías mujeres representan iglesias. Dice: "Estos son los que no se contaminaron con
mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera
que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y
para el Cordero, y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha
delante del trono de Dios". ¡Qué carácter tan brillante y reluciente
tendrá este grupo! Mateo 5 y el versículo 8, nos dice: "Bienaventurados los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios".
¿Quiénes son los que van a estar parados cuando Cristo
venga? Los que tienen limpio corazón, son los que van a ver a Dios. Noten
Hebreos, y el capítulo 12 y el versículo 14, enfatiza lo mismo. Dice: "Seguid la paz con todos", y ahora escuchen esto, "y la santidad sin la
cual nadie verá al Señor". ¿Quiénes son los que van a ver al Señor?
Dice aquí que son los que son santos, los que tienen santidad, dice aquí, son
los que verán al Señor. Noten 1 San Juan, 3:1 al 3. "Mirad
cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por
esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos
hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él
es".
¿Cómo vamos a ser cuando Jesús venga? ¿Vamos a ser qué?
Semejantes a él. ¿Y por qué? Noten el versículo 3. "Y
todo aquel que tiene esta esperanza en él", es decir, la esperanza
de ver a Jesús como él es, cuando Jesús venga, dice: "se purifica a sí mismo, así como él es
puro".
¿Qué hacemos en preparación para recibir al Rey? Nos purificamos a nosotros
mismos, como él también es puro. ¿Saben ustedes que la Biblia dice que Dios es
como un fuego consumidor? ¿Quién puede habitar con un fuego consumidor? Noten
lo que dice Isaías, el capítulo 33. La mayoría de las iglesias dicen que son
los malos que van a vivir con el fuego consumidor y nunca se van a apagar. La
Biblia enseña que son los buenos los que van a vivir con el fuego consumidor,
porque tendrán un carácter a prueba de fuego. Noten lo que dice Isaías 33 y
vamos leer empezando en el versículo 14: "Los
pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas". Y luego noten la
pregunta. "¿Quién de nosotros
morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas
eternas?" Fijense la respuesta. "El que camina en
justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que
sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oidos para no oir
propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala, éste
habitará en las alturas"; es decir, en las alturas del Monte de
Sion, adonde están los 144,000, "éste habitará en las
alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus
aguas serán seguras. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que
está lejos".
Y esa tierra es el cielo. Los 144,00, aunque han tenido
los peores rasgos de carácter, doce diferentes tipos de personalidad, por la
sangre del Cordero, habrán vencido esos malos rasgos y estarán sin mácula, ni
mancha, delante del trono de Dios. Y ustedes dicen, Pastor, ¿cómo es posible
alcanzar ese nivel de desarrollo? Quiero leer un último pasaje, para concluir.
El Salmo119:9 al 11, nos da el secreto. Dice allí: "¿Con qué limpiará el joven su camino?" ¿Quieren limpiar su
camino para estar con ese grupo? "Con qué limpiará el joven su
camino?" Aquí viene la respuesta. "Con guardar tu palabra. Con todo mi
corazón te he buscado. No me dejes desviarme de tus mandamientos". Y ahora viene el
versículo clave. "En mi corazón he guardado tus dichos,
para no pecar contra tí". Llegamos a ese nivel de desarrollo cuando
nosotros meditamos sobre Jesús y sobre su palabra. Y Jesús llega a ser parte de
la fibra de nuestro ser. Ojalá sea esa nuestra experiencia.