* El Sexto Sello

Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer su higos cuando es movida por un fuerte viento (6:12,13).

La apertura del sexto sello nos trae varias señales en el mundo físico, muy relacionadas a aquellas que el Señor dijo en su sermón de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 17 y 21 como precursoras de su segundo advenimiento. Podríamos preguntar: ¿Qué terremoto en la historia sucedió inmediatamente después de la Reforma y que podría considerarse como un “gran terremoto”?  El terremoto de Lisboa, el 1 de noviembre  del  1755.   Aunque  su  centro  fue en Lisboa,  Portugal,  se  sintió en toda Europa, parte de África y  hasta se cree que hasta en algunos lugares de América.  Se calcula que cubrió más de 10 millones de kilómetros cuadrados.  Sólo en Lisboa segó la  vida de más de  60,000 personas.  Todos los daños nunca fueron estimados.

La segunda señal  es el oscurecimiento del sol.  Esto sucedió en un área amplia del territorio de los Estados Unidos de Norteamérica: los estados de Nueva Inglaterra.  Fue el 19 de mayo del 1780.  Cerca de las 10 de la mañana comenzó el fenómeno y duró casi todo el día.  No era eclipse solar, ya que estos suceden siempre en luna nueva y este día era luna llena.  La causa del fenómeno se desconoce.  El diccionario de Noé Webster lo llama “El Día Oscuro de Nueva Inglaterra” (Vea Apéndice).

También indica la profecía que “la luna se puso toda como sangre”.  En la noche después del día oscuro, la luna salió temprano y su aspecto era rojizo.  Algunos dijeron que les pareció ver una cruz negra en su centro.

La cuarta señal es la caída de las estrellas.  Obviamente no se refiere a astros, sino a estrellas fugaces o meteoritos.  Estas lluvias de meteoros son comunes cada cierto tiempo.  Para el 13 de noviembre del 1833 sucedió una de gran magnitud que fue vista en todo el hemisferio occidental, desde Canadá hasta Argentina.  Estas señales físicas pueden repetirse antes que se efectúe la segunda venida de Cristo.  (Vea Apéndice)

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda  isla se removió de su lugar.  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado: ¿y quién podrá sostenerse en pie (6:14-16)?

Los acontecimientos presentados aquí se asocian con la séptima plaga de Apocalipsis 16, por lo tanto son eventos futuros.  “El gran día de su ira” es llamado en las profecías como “el tiempo de angustia”, “el día de Jehová”, “el día del enojo de Jehová”, “el gran día de Dios”, “el día del Señor”, “la gran tribulación” y “la tribulación final”.  Este “día” realmente es un período de tiempo que comienza con el fin del tiempo de gracia, al finalizar la parte primera del juicio; cubre todas las 7 plagas y culmina con la segunda venida de Cristo.  Podemos comparar este terremoto que se menciona en el sexto sello con el terremoto final de Apocalipsis 16:13-20, en ocasión de la séptima plaga.

Podemos decir entonces, que estamos viviendo entre los versos  13 y 14  de  la  profecía de los 7 sellos.    El sexto sello aun no se ha cumplido en su totalidad, pero pronto se cumplirán todos los eventos finales y veremos a Cristo aparecer en las nubes de los cielos para llevarnos con Él.

El capítulo 7 es un paréntesis entre el sexto y el séptimo sello y lo cubriremos en el  próximo capítulo.   Para ver lo que sucede en el séptimo sello, tenemos que leer el primer verso del capítulo 8.

 

Senales del tiempo del fin.