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Capitulo 1
Un Cautiivo en la Corte Real de Babilonia
VERS. 1, 2: En el año tercero del
reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey
de Babilonia a Jerusalén, y cercóla. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y trájolos a tierra de Sinar, a la casa de su dios: y metió los vasos
en la casa del tesoro de su dios.
CON la precisión que caracteriza a los escritores sagrados, Daniel
entra en seguida en su tema. Su libro se inicia en un estilo histórico
sencillo. Los primeros seis capítulos, con excepción
de la profecía del capítulo 2, tienen carácter narrativo. Con el capítulo 7 llegamos a la
parte profética del libro.
El sitio de Jerusalén.--Como persona
consciente de que no enuncia otra cosa que una verdad
bien conocida, procede en seguida a presentar una serie de detalles capaces de probar su exactitud. La caída de] Jerusalén aquí mencionada había sido
predicha por Jeremías, y se produjo en 606í*] ante. de J.C. (Jeremías 25:8-11). Jeremías sitúa este cautiverio en
el cuarto año de Joacim; Daniel, en el tercero. Esta aparente discrepancia queda explicada por el hecho de que Nabucodonosor
inició su expedición casi al final del tercer
año de Joacim, que es el punto desde el cual Daniel hace arrancar su cómputo.
Pero el rey no logró subyugar
completamente a Jerusalén hasta más o menos el noveno mes del año siguiente, que es el usado por Jeremías para
su cómputo. Joacim, aunque atado para ser llevado a Babilonia, se humilló, yy se le permitió quedar como gobernante
de Jerusalén, tributario del rey de Babilonia.
Esta fue la primera vez que Jerusalén fue tomada por Nabucodonosor. Ulteriormente, la ciudad se rebeló dos
veces, pero el mismo rey volvió a apoderarse
de ella, y cada vez la trató con más severidad. La segunda caída se produjo durante
el reinado de Joaquín, hijo de Joacim, y entonces fue cuando todos los vasos sagrados fueron tomados o destruidos y los mejores
de los habitantes fueron llevados en cautiverio con el rey. La tercera
se produjo bajo Sedequías, después de un sitio formidable de casi año y medio, durante el cual los
habitantes de la ciudad sufrieron todos los horrores del hambre. Al fin, el rey y la guarnición
intentaron escapar de la ciudad, pero fueron capturados por los caldeos.
Estos mataron a los hijos del rey delante de él, le sacaron los ojos, y lo llevaron a Babilonia. Así se cumplió lo
predicho por Ezequiel, a saber, que se le llevaría a Babilonia y allí
moriría, aunque sin ver el lugar. (Ezequiel 12:13.) En esa oportunidad la ciudad y el templo fueron
completamente destruidos, y toda la población, con excepción de unos pocos labradores, fue llevada cautiva a Babilonia,
en 586 ante. de J.C.
Así fue cómo Dios testificó
contra el pecado, no porque favoreciese a los caldeos sino que los empleó para
castigar las iniquidades de su pueblo. Si los israelitas hubiesen sido fieles a
Dios y observado su sábado, Jerusalén
habría permanecido para siempre. (Jeremías 17:2427.) Pero se apartaron de él, y éél los abandonó. Profanaron los vasos
sagrados al introducir ídolos en el
templo; y por lo tanto Dios permitió que esos vasos fuesen profanados en forma
aun peor y los dejó ir como trofeos a los templos paganos del extranjero.
Cautivos hebreos en Babilonia.--Durante esos días de
aflicción y angustia para Jerusalén, Daniel
y sus compañeros fueron alimentados e instruidos en el palacio del rey de
Babilonia. Aunque eran cautivos en un país extraño, en algunos respectos
se hallaban sin duda mucho mejor situados que si hubiesen quedado en su país
natal.
VERS. 3-5: Y dijo el rey a Aspenaz,
príncipe de sus eunucos, que trajese de
los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, y enseñados en
toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para
estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los
Caldeos. Y señalóles el rey ración para cada día de la ración de la comida del
rey, y del vino de su beber: que los criase tres años, para que al fin de ellos
estuviesen delante del rey.
Hallamos aquí registrado el probable cumplimiento de lo predicho al
rey Ezequías por el profeta Isaías más de cien años
antes. Cuando este rey, dejándose embargar por la vanagloria,
mostró a los mensajeros del rey de Babilonia los tesoros y las cosas santas de
su palacio y de su reino, el profeta le dijo que todas
estas buenas cosas serían llevadas como trofeos a la ciudad de Babilonia, y que
aun sus propios hijos, sus descendientes, serían llevados allí y serían
eunucos en el palacio del rey. (2 Reyes 20:14-18.)
La palabra "muchachos" aplicada a estos cautivos no debe
limitarse al sentido que le dan quienes la traducen por
"niños." Incluía también a los jóvenes. Nos dice el relato que estos
"muchachos" debían ser ya "enseñados en toda sabiduría, y sabios
en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para
estar en el palacio del rey." En otras palabras, habían adquirido una buena instrucción, y sus facultades físicas y mentales
se habían desarrollado a tal punto que al observarlos,
una persona conocedora de la naturaleza humana podía formarse una idea bastante
exacta de sus capacidades. Se calcula que debían tener de dieciocho a
veinte años de edad.
El trato que recibieron estos cautivos hebreos nos ofrece un ejemplo
de la política sabia y liberal del progresista rey
Nabucodonosor. En vez de escoger instrumentos destinados a satisfacer los
deseos más viles, como lo hicieron demasiados reyes de tiempos ulteriores, eligió a jóvenes que habían de ser educados en todos los asuntos
pertinentes al reino, a fin de que pudiesen prestarle ayuda eficiente en la
administración de sus asuntos. Les señaló una provisión
diaria de su propia comida y bebida. En vez de la alimentación grosera que muchos habrían considerado suficiente para unos cautivos, les ofreció
sus propias viandas reales. Durante tres años tuvieron todas las
ventajas que el reino proporcionaba. Aunque cautivos,
eran descendientes reales, y fueron tratados como tales por el humanitario rey
de los caldeos.
VERS. 6, 7: Y fueron entre
ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael
y Azarías: a los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres; y puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrach; y a Misael, Mesach; y
a Azarías, Abed-nego.
Nuevos nombres para Daniel y sus compañeros.--Este cambio de nombres se debió probablemente al significado de las
palabras. En hebreo, Daniel significaba "juez para Dios;" Ananías, "don del Señor;" Misael, "quien es
lo que Dios es;" y Azarías, "a quien Jehová
ayuda." Puesto que estos nombres se referían al Dios verdadero y tenían cierta
relación con su culto, se los cambió por nombres cuyas definiciones los habían
de vincular con las divinidades paganas y el culto de los
caldeos. Así Beltsasar, el nombre dado a Daniel,
significaba "príncipe de Bel;" Sadrach, "siervo de Sin"
(dios de la luna); Mesach, "quien es lo que es
Aku" (Aku era el equivalente sumerio de Sin; es decir que era otro nombre del dios
de la luna); y Abed-nego significaba "siervo de Nebo."
VERS. 8-16: Y
Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por
tanto al prínccipe de los eunucos de no contaminarse.
(Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los
eunucos.) Y dijo el príncipe de los eunucos a
Daniel: Tengo temor de mi señor el rey, que señaló
vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él habrá visto vuestros rostros más tristes que los de los muchachos que son
semejantes a vosotros, condenaréis para
con el rey mi cabeza. Entonces dijo Daniel a Melsar,
que estaba puesto por el príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: Prueba, te ruego, tus siervos diez días, y
dennos legumbres a comer, y agua a beber. Parezcan
luego delante de ti nuestros rostros, y los rostros
de los muchachos que comen de la ración de
la comida del rey; y según que vieres, harás con tus siervos. Consintió pues con ellos en esto, y probó con ellos diez días. Y al
cabo de los ddiez días pareció el rostro de ellos
mejor y más nutrido de carne, que los otros muchachos que comían de la ración
de la comida del rey. Así fue que Melsar tomaba la
ración de la comida de ellos, y el vino de su beber, y davales
legumbres.
En este relato vemos a Nabucodonosor admirablemente exento de
fanatismo. No parece haber recurrido a medio alguno
de imponer a sus cautivos reales un cambio de religión. Le bastaba que tuviesen una religión, fuese la que él
profesaba u otra. Aunque sus nombres habían sufrido cambios indicadores de algguna vinculación con el culto pagano,
puede ser que estos cambios tuviesen por objeto evitar el empleo de
nombres judíos de parte de los caldeos más bien
que indicar algún cambio de sentimiento o de práctica de parte de aquellos
cuyos nombres habían sido cambiados.
La alimentación de
Daniel.--Daniel se propuso no contaminarse con la comida del rey ni
con su vino. Esta conducta de Daniel tenía otros motivos además del efecto que
esa alimentación habría tenido sobre su
organismo físico, aunque no hay duda de que con respecto a este punto también iba a beneficiarle mucho la alimentación
que se proponía adoptar. Los reyes y príncipes de las naciones paganas solían
ser sumos sacerdotes de su religión, y con frecuencia el alimento que
habían de consumir se ofrecía primero en sacrificio
a los ídolos y parte del vino que habían de beber se derramaba en libación
delante de sus ídolos. Además,
algunas de las carnes consumidas por los caldeos habían sido declaradas inmundas por la ley judaica. Por
cualquiera de estos motivos, Daniel no podía ser consecuente con su
religión e ingerir estos manjares. De ahí que solicitara respetuosamente al funcionario correspondiente que,
por escrúpulos religiosos, le permitiese evitar la contaminación.
El príncipe de
los eunucos temía conceder a Daniel lo que pedía en vista de que el rey mismo había señalado cuál había de ser la comida
de Daniel y sus compañeros. Esto demuestra el interés personal que el rey
manifestaba por estos cautivos. Parecería que quería sinceramente verlos alcanzaar el máximo desarrollo físico y mental
que les fuese posible. ¡Cuán lejos
estaba del fanatismo y tiranía que reinan generalmente en forma suprema en el corazón de los que ejercen el poder
absoluto! Hallamos en el carácter de Nabucodonosor muchas cosas que
merecen nuestra más alta admiración.
Es interesante notar lo incluido en la petición de Daniel con respecto
a su alimentación. La palabra hebrea zeroim, que
aquí se traduce por "legumbres," lleva en su construcción la misma raíz que la palabra "simiente" empleada
en el relato de la creación, donde se menciona "toda hierba que da simiente,"
y también el "fruto de árbol que da simiente." (Génesis
1:29.) Esto indica claramente que la petición
de Daniel incluía cereales, legumbres y frutas. Además, si comprendemos
correctamente Génesis 9:3, las "hierbas" estaban incluidas también en la alimentación pedida. En otras
palabras, el menú que Daniel pidió y obtuvo se componía de cereales,
legumbres, frutas, nueces y verduras, es decir que era una alimentación vegetariana variada, acompañada de la
bebida universal para los hombres y los animales: el agua pura.
La Biblia
Anotada de Cambridge contiene la siguiente nota acerca de zeroim: "Alimentación vegetal en general; no hay
motivo para creer que la palabra hebrea usada se limita a las leguminosas como
los porotos (alubias) y las arvejas (guisantes) designadas apropiadamente
por la expresión 'legumbres.'"
Gesenio da esta definición; "Semillas, hierbas, verduras,
vegetales; es decir, alimento vegetal, como el que se consume
cuando se ayuna a medias, en oposición a las carnes y las viandas más
delicadas."
Como la prueba hecha con esta alimentación durante diez días resultó
favorable, se les permitió a Daniel y sus compañeros que siguiesen este régimen durante
todo el curso de su adiestramiento para los deberes del palacio.
VERS. 17-21: Y
a estos cuatro muchachos dióles Dios
conocimiento e inteligencia en todas letras y
ciencia: mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y
sueños. Pasados pues los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los
eunucos los trajo delante de
Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fue hallado entre todos
ellos otro como Daniel, Ananías, Misad, y Azarías: y así estuvieron delante del rey. Y en todo negocio de
sabiduría e inteligencia que el rey
les demandó, hállalos diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Y fue
Daniel hasta el año primero del rey Ciro.
Después de estudiar tres años.--Parece
que a Daniel solo fue confiado el entendimiento de las visiones y los sueños.
Pero la manera en que Dios trató a Daniel al
respecto no prueba que sus compañeros fuesen menos apreciados por él. Con la protección que
recibieron en el horno de fuego, obtuvieron una prueba igualmente buena del favor divino. Daniel tenía probablemente
algunas cualidades naturales que le hacían especialmente idóneo para esa
obra especial.
El rey continuó manifestando en favor de estos jóvenes el mismo
interés personal que había manifestado antes. Al fin de
los tres años, los hizo llamar para tener una entrevista personal con ellos.
Necesitaba saber por su cuenta cómo les había ido, y qué progreso habían realizado. Esta entrevista nos revela también que
el rey era hombre versado en todas las artes y ciencias de los caldeos,
pues de lo contrario no habría estado en situación de examinar a otros al respecto. Como apreciaba el mérito dondequiera que lo
hallase, sin tener en cuenta la religión ni la nacionalidad, reconoció
que ellos eran diez veces superiores a cualquiera de su propia tierra.
Se añade que "fue Daniel hasta el año primero del rey Ciro."
El
año 606 es la fecha que apoyan Ussher, Hales y otros autores de cronologías,
pero las investigaciones más
recientes de los arqueólogos favorecen la de 605. Esta fecha, aparentemente más
exacta, no afecta en absoluto el cómputo de los períodos proféticos presentados por el autor, porque debe recordarse
que los judíos y otros pueblos antiguos tenían en cuenta el primer año y
el último de un periodo.