¿Existe un
parecido entre las siete trompetas de Apocalipsis y la caída de Jericó? 
El Israel de los
Últimos Días.
Somos israelitas de los últimos días, si hemos salido de
Babilonia. En el 1844, el Movimiento del Adventismo abandonó a Egipto y cruzó
el Mar Rojo (al salir de los sistemas eclesiásticos caídos de Babilonia.)
Dirigimos nuestra mirada hacia la Tierra Prometida el cielo. Pero, ¿dónde
estamos ahora? Cristo pudo haber venido y el cielo pudo haber sido logrado en
cualquier tiempo después del 1844. Sin embargo, por muchos, largos años, hemos
estado peregrinando en el desierto, creciendo más y más en número, pero,
sorprendentemente, perdiendo el sentido de la dirección y descubriendo que
constantemente nos hemos estado devolviendo hacia Egipto (el mundo romano).
Este es el año número 165 de nuestro peregrinaje. (Eso es 4 veces 40—el fin de
la cuarta generación.)
Actualmente estamos en el mismo lugar donde se
encontraban los hijos de Israel antes de que cruzaran el Jordán y entraran en
la Tierra Prometida, el Valle de Sitim. Ese fue el lugar donde los últimos
israelitas que habían salido 40 años antes, murieron, excepto dos, Caleb y
Josué. Ese fue el lugar donde muchos israelitas perdieron su vida eterna al
participar en una gran apostasía ecuménica. Y ese es el lugar donde nos
encontramos hoy día en medio de una apostasía nacional. Alabado sea el Señor de
que hay unos pocos fieles Calebs y Josué, cuyos rostros todavía se hallan
vueltos hacia el Señor y la Tierra Prometida. Todavía se acuerdan del día del
sábado para santificarlo. Todavía recuerdan que estamos viviendo en el gran
anti típico Día de Expiación. Todavía siguen a Jesús, su Capitán, por donde
quiera que vaya. Todavía siguen “hacia la meta, para conseguir el premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:14.
Antes de que el antiguo Israel pudiera entrar en la
Tierra Prometida, tenía que conquistar a Jericó. Esta ciudad orgullosa, cuyos
palacios y templos eran morada del lujo y del vicio, desafiaba al Dios de
Israel desde sus macizos baluartes. Jericó era una de las sedes principales de
la idolatría, y se dedicaba especialmente al culto de Astarté, diosa de la
luna. Allí se concentraban todos los ritos más viles y degradantes de la
religión cananea. Josué veía que la toma
de Jericó debía ser el primer paso en la conquista de Canaán.
¿Qué simboliza Jericó para
nosotros?
align=left hspace=12
alt=trompetaenjerico.jpg v:shapes="Picture_x0020_3">Antes de contestar, echemos un vistazo a unos cuantos
datos. La Conquista de Jericó:
Los Primeros Seis Días. Josué, el comandante de Israel,
escudriñaba diligentemente los libros en que Moisés había consignado con
fidelidad las instrucciones dadas por Dios, sus
requerimientos, reproches y restricciones, para no proceder
insensatamente. Josué estaba temeroso de confiar en sus propios impulsos o en
su propia sabiduría. Consideraba todo lo que provenía de Cristo, quien estaba
oculto por la columna de nube de día y la columna de fuego de noche, como de
suficiente importancia para ser sagradamente estimado. En respuesta a la
oración, Josué recibió de parte de Jesús instrucción específica para la captura
de la ciudad. Esto él se lo comunicó a los sacerdotes y al pueblo. “Y así que Josué hubo hablado al pueblo,
los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron
delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de
Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que
tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas
sonaban continuamente. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no
gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el
día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis. Así que él hizo que el arca de
Jehová diera una vuelta alrededor de la
ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.” Josué 6:8–11.
Imagínese la escena. En primer lugar, venían los
guerreros, o sea un cuerpo de varones escogidos, no para vencer con su propia
habilidad y valentía, sino por obediencia a las instrucciones dadas por Dios.
Seguían siete sacerdotes con trompetas. Luego el arca de Dios, rodeada de una
aureola de gloria divina, era llevada por sacerdotes ataviados con las
vestiduras de su santo cargo. Seguía el ejército de Israel, con cada tribu bajo
su estandarte. Tal era la procesión que rodeaba la ciudad condenada. No se oía
otro sonido que el de los pasos de aquella hueste numerosa, y el solemne tañido
de las trompetas que repercutía entre las colinas y resonaba por las calles de
Jericó. Una vez dada la vuelta, el ejército volvía silenciosamente a sus
tiendas, y el arca se colocaba nuevamente en su sitio en el tabernáculo. “Así dieron vuelta a la ciudad el segundo día, y
volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.”
Versículo 14.
Para el séptimo día a Josué se le habían dado
instrucciones especiales: “Y siete
sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al
séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las
bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis
el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la
ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.”
Versículos 4–5. Durante seis días, la hueste de Israel dio
una vuelta por día alrededor de la ciudad. Llegó el séptimo día, y al primer
rayo del sol naciente, Josué movilizó los ejércitos del Señor. Les dio la orden
de marchar siete veces alrededor de Jericó, y cuando oyesen el fuerte tañido de
las trompetas, gritasen en alta voz, porque Dios les había dado la ciudad.
Solemnemente el inmenso ejército marchó alrededor de las murallas condenadas.
Reinaba el silencio; sólo se oía el paso lento y uniforme de muchos pies y el
sonido ocasional de las trompetas, que perturbaba la tranquilidad de la
madrugada. Las murallas macizas de piedra sólida parecían desafiar el asedio de
los hombres. Los que vigilaban en las murallas observaron con temor creciente,
que cuando terminó la primera vuelta, se realizó la segunda, y luego la
tercera, la cuarta, la quinta y la sexta. ¿Qué objeto podrían tener estos
movimientos misteriosos? ¿Qué gran acontecimiento estaría a punto de
producirse? No tuvieron que esperar mucho tiempo.
Cuando
acabó la séptima vuelta, la larga procesión hizo alto. Las trompetas, que por
algún tiempo habían callado, prorrumpieron ahora en un ruido atronador que hizo temblar la tierra misma.
Las paredes de piedra sólida, con sus torres y almenas macizas, se
estremecieron y se levantaron de sus cimientos, y con grande estruendo cayeron
desplomadas a tierra en ruinas. Los habitantes de Jericó quedaron paralizados
de terror, y los ejércitos de Israel penetraron en la ciudad y toma ron posesión de ella.” Patriarcas y Profetas, pág. 523. Ángeles de Dios
agarraron las macizas paredes y las derribaron a tierra. . . . La victoria de
la toma de Jericó no fue obtenida a través de la guerra o el peligro del
pueblo. El Capitán de las huestes del Señor dirigió a los ejércitos del cielo.
La batalla fue del Señor; fue él quien peleó
la batalla. Los hijos de Israel no dieron un golpe. Nótese que los ángeles tienen un papel vital tanto en la toma de Jericó
como en Fuerte Pregón mencionado en Apocalipsis 18:1: “Después de esto vi a otro ángel descender del
cielo con gran potestad; y la tierra fue alumbrada con su resplandor.”
Jericó—El Cuarto Imperio de Daniel 2
Israel tenía que vencer a Jericó antes de que pudiera
obtener la Tierra Prometida. Hoy día, el pueblo de
Dios
debe vencer a Roma, el cuarto imperio mundial, antes de que el quinto imperio,
el imperio divino de gloria, pueda ser establecido. En Daniel 2, se describen
cuatro grandes imperios mundiales como cuatro partes de una gran imagen. La
cabeza de oro era Babilonia. Los brazos y los pechos de plata eran el reino de
Medo-Persia. El vientre de bronce era Grecia. El cuarto imperio, el Imperio
Romano, es mostrado como teniendo dos fases. Las piernas de hierro representan
a la Roma Pagana. Los
pies de hierro (la parte política de Roma) mezclados con barro (la parte
religiosa de Roma) claramente representa la Roma Papal.
Estamos viviendo en la segunda fase del Imperio Romano.
El quinto imperio, el reino eterno de Cristo ¡viene pronto! Los imperios
mundiales no dejan su domino sin una lucha. Nuevos imperios surgen después de
emprender una gran lucha con el imperio anterior. Lo mismo ocurre cuando el
reino de Cristo toma el lugar del Imperio Romano. Debe haber una gran batalla o
una serie de batallas entre el cuarto y el quinto reino. Es una lucha
espiritual sobre la mente. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Efesios 6:12. Satanás no renunciará a su dominio sin una
pelea. “Por tanto,
tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y
habiendo cumplido todo, estar firmes.” Versículo 13. No hay manera de que la iglesia de Dios pueda derribar el
reino de Satanás, pero ellos tienen una parte en la batalla. Como en la batalla
de Jericó, la batalla es del Señor, pero tenemos una parte que desempeñar. Como
con el antiguo Israel, hay una “gran ciudad” simbolizada por Jericó que debe
caer antes de que podamos alcanzar la Tierra Prometida. Jericó es un símbolo de las dos fases del Imperio
Romano.
Las 7 Trompetas
Describen la Caída de Roma
La caída de Roma, el cuarto imperio de Satanás, fue
mostrada en visión al apóstol Juan. Escuche las voces de nuestros pioneros del
Segundo Advenimiento: Jaime White escribió: “Las características más
sobresalientes de las visiones de Daniel fueron los cuatro grandes gobiernos de
la antigüedad, comenzando con el babilónico, y terminando con el romano, en su
forma papal. Sin embargo, no ocurrió así con Juan; él vivió cuando tres de esos
gobiernos ya habían desaparecido, y el cuarto y último existía, y se encontraba
en la cúspide de su gloria como una monarquía universal. Bajo ese gobierno,
Juan estaba en el exilio en la isla de Patmos, ‘por causa de la Palabra de Dios y el
testimonio de Jesucristo’.
Apocalipsis 1:9. Por consiguiente, en lugar de predecir el surgimiento y el
triunfo de cada uno de esos cuatro gobiernos, su parte fue la de relatar la
historia profética de la caída del último de los cuatro, y de mostrarnos los
diversos medios por los cuales ese gran poder perseguidor había de llegar a su
ruina.”
Después de citar Apocalipsis 8:6 “Y los siete
ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas”., Urías Smith declaró: “Se reanuda la consideración de
las siete trompetas, que ocuparán el resto de este capítulo y todo el 9. El
símbolo de las trompetas tocadas por los siete ángeles complementa lo que
anunciaba la profecía de Daniel 2 y 7 para después de la división del viejo
Imperio Romano en diez reinos. En las primeras cuatro trompetas, tenemos una
descripción de los sucesos especiales que señalaron la caída de Roma.”
Tal como siete trompetas fueron usadas en la caída de
Jericó, ¡las siete trompetas del Apocalipsis describen las guerras a través de
las cuales Cristo derriba al cuarto
imperio! Las Trompetas del Apocalipsis son Símbolos de Guerra “Cuando Israel
salió de Egipto y fue establecido en la Tierra Prometida, Dios dijo: ‘Y cuando salgáis a la guerra en vuestra tierra
contra el enemigo que os moleste, tocaréis alarma con las trompetas’. Números 10:9. De esa manera, el toque de una trompeta
para un israelita significaba guerra. Años más tarde, Jeremías escribió: ‘¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las
fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque has
oído sonido de trompeta, oh alma mía, pregón de guerra.’ Jeremía 4:19. De manera que el sonido de una trompeta
indicaba guerra. Por eso, estas siete
trompetas indicarían siete guerras.
Las primeras cuatro trompetas de Apocalipsis 8 sonaron.
Describen la caída de la Roma occidental, y los juicios en contra de un
cristianismo apóstata que se había adherido al gobierno romano. Recuerden que Juan era un prisionero de la
Roma pagana en la isla de Patmos. Él escribió acerca de su caída en un lenguaje
muy simbólico para que las autoridades romanas no pudieran descifrar su
mensaje.
La quinta y la sexta trompeta de Apocalipsis 9 ya se han
escuchado también. Describen la caída de la Roma Oriental, al igual que los
juicios en contra de una iglesia apóstata ¡la Roma papal. La interpretación de
estas trompetas dio un tremendo ímpetu
al movimiento del Segundo Advenimiento en 1840 cuando se escucharon los sonidos
finales de la sexta trompeta! “Dos años antes [en el 1838], Josías Litch, uno
de los principales ministros que predicaban el segundo advenimiento, publicó
una explicación del capítulo noveno del Apocalipsis, que predecía la caída del
imperio otomano. Según sus cálculos esa potencia sería derribada ‘en el año
1840 de J.C., durante el mes de agosto.’ En la fecha misma que había sido
especificada, Turquía aceptó por medio de sus embajadores, la protección de las
potencias aliadas de Europa, y se puso así bajo la tutela de las naciones
cristianas. El acontecimiento cumplió exactamente la predicción. Cuando esto se
llegó a saber, multitudes se convencieron de que los principios de
interpretación profética adoptados por Miller y sus compañeros eran correctos,
con lo que recibió un impulso maravilloso el movimiento adventista.” El
Conflicto de los Siglos, págs. 382–383. (Véanse los libros de Urías Smith y
Stephen Haskell para un testimonio más detallado acerca de estas trompetas.)
Los historiadores han notado su obra en la declinación y
en la caída del Imperio Romano y en la historia de la Roma papal. En la obra de
estas trompetas, el pueblo de Dios no estuvo muy envuelto. Pero este no es el
caso de la séptima trompeta. El Capitán de la Hueste del Señor “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y
vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en
su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros
enemigos? Él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido
ahora. Y el Príncipe del ejército de
Jehová respondió a Josué: Quita tus
zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo
así.” Josué 5:13–15. “Josué veía que la
toma de Jericó debía ser el primer paso en la conquista de Canaán. Pero ante
todo buscó una garantía de la dirección divina; y ella le fue concedida.
Habiéndose retirado del campamento para meditar y pedir en oración que el Dios
de Israel fuera delante de su pueblo, vio a un guerrero armado, de alta
estatura y aspecto imponente, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Este
no fue un suceso accidental, ni para Josué, ni para nosotros.
Este no era otro que Jesucristo. La aparición del Ángel
del Señor a Josué, y su pedido se que se quitara sus zapatos, fue para
recordarle la experiencia de Moisés. Porque fue allí donde él le prometió a
Moisés no solamente sacar a los israelitas de Egipto, sino guiarlos también
para introducirlos en la Tierra Prometida. Véase Éxodo 3:2–8.
·
¿Cómo
guió Jesús, el Príncipe de los ejércitos de Jehová, a los israelitas?
·
Jesús
guió a Israel por cuarenta años a través del desierto oculto en una columna de
fuego y en una columna de nube. Véase Éxodo 13:21; 14:19.
Y cuando él se le apareció a Josué, ¿qué tenía en su
mano? Una “espada desnuda.” Recuerde esas descripciones. Ahora llegamos al
movimiento adventista.
ü ¿Quién nos está guiando? Es el mismo Jesús: “Y vi otro ángel fuerte descender del cielo,
cercado de una nube: y el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el
sol, y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en su mano un librito abierto.
Y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra.” Apocalipsis 10:1– 2.
ü Este “librito abierto” era el libro de Daniel, el cual
había sido sellado, o cerrado. “La espada del Espíritu. . . es la Palabra de
Dios.” Efesios 6:17.
ü La “espada desnuda” de Josué 5, nos recuerda el “libro
abierto” de Apocalipsis 10. Esta es la Palabra de Dios. En Apocalipsis 10,
Jesús baja con pies como columnas de fuego, cercado de una nube, recordándonos
cómo guió a Israel hacia la Tierra Prometida. La Biblia es una guía infalible. Exige perfecta pureza en
palabras, pensamientos y acciones. Únicamente los que tengan un carácter
virtuoso y sin mancha podrán entrar en la presencia de un Dios puro y santo. Si
se estudia y obedece la Palabra de Dios, guiará a los hombres, así como los
israelitas fueron conducidos por una columna de fuego de noche y una columna de
nube de día.
De esta manera vemos que Jesús, a través de la Palabra de
Dios, está conduciéndonos hacia la batalla final con el cuarto reino. Esto
envuelve a la séptima trompeta.
Desde el 1844, Jesús ha estado dirigiéndonos hacia la
Tierra Prometida. Llegaremos allí solamente mediante su “espada desenvainada,”
solamente si seguimos sus instrucciones contenidas en la Palabra de Dios.
Primero, él sacó a su pueblo de las iglesias caídas. Luego los guió al Monte de
Sión, donde en el otoño del 1844, “el templo de Dios fue abierto en el cielo, y
el arca de su testamento fue vista en su templo.” Apocalipsis 11:19. Entonces,
mientras el pueblo de Dios contempla esta hermosa escena en el santuario
celestial, los Diez Mandamientos fueron presentados, y en aquella ley de
libertad, brillaba el mandamiento del sábado. ¡Este era el estandarte perdido
del poder de Dios! ¡La señal del reino de Dios fue restaurada a su iglesia!
Es entonces cuando la séptima trompeta comenzó a sonar.
Las noticias de esta última trompeta derribará la última faceta del cuarto
imperio mundial Roma Papal y anunciará el establecimiento del quinto imperio de
Cristo. “Los reinos
del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo; y
reinará para siempre jamás.” Versículo
15. Jericó cayó cuando las siete trompetas fueron tocadas en el séptimo día. Es
interesante notar que en el toque de la séptima trompeta en Apocalipsis, el
tópico principal es el sábado del séptimo día. El sábado será proclamado más plenamente. Se verá a Jesús
intercediendo para que todos acepten su justificación por la fe. “La tierra fue alumbrada de su gloria.”
Ø ¿A quién adorarán?
Ø ¿A Jesús en su santo sábado del séptimo día?
Ø ¿O al hombre (Satanás) en el día de culto reemplazado, el
primer día de la semana?
“Y clamó con fortaleza
en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la gran Babilonia, y es hecha
habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda
ave sucia y aborrecible.” Apocalipsis
18:2. “Mas nuevas de oriente y del norte lo espantarán [al papado]; y saldrá con
grande ira para destruir y matar a muchos.” Daniel 11:44. En un movimiento desesperado, Satanás empuja al cuarto imperio para que trate de
hacer lo que hizo exitosamente en el pasado, ocultar de la vista del pueblo la revelación
de Cristo en el santuario celestial, pero la táctica papal no es efectiva. “Vendrá hasta su fin,
y no tendrá quien le ayude.”
Versículo 45. Antes de que Jericó cayera, las trompetas fueron tocadas
individualmente durante seis días consecutivos. Jericó cayó en el séptimo día
cuando las siete trompetas sonaron potentemente, no individualmente, sino
juntas. La séptima trompeta de Apocalipsis equivale a siete toques. Estos
incluyen las últimas siete plagas. “Tu ira es venida.” Versículo 18. Esas horribles plagas caen específicamente
sobre todos aquellos que permanecen como
parte del cuarto imperio y adoran a la bestia, la Roma papal, al guardar el
domingo.
“Rahab” Salvada
Hubo algunos en Jericó ¡que fueron preservados! “Mas
Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que
ella tenía. Y habitó ella entre los israelitas hasta hoy.” Josué 6:25. Rahab
había sido una ramera en una ciudad de prostitución espiritual. Ella se arrepintió y quiso escapar de la
ciudad condenada. La segunda fase del imperio Romano es “una gran ciudad” y
madre de rameras. Algunos, como Rahab, se arrepentirán de su prostitución
espiritual, y serán salvados de esa ciudad condenada de Babilonia, la Jericó de
los últimos días. “Y oí
otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis
participantes de sus pecados y no recibáis de
sus plagas.” Apocalipsis 18:4.
La Última Batalla Entre los Imperios
Una tremenda batalla espiritual se perfila ante nosotros.
Es la Batalla del Armagedón. Las siete trompetas del Apocalipsis nos dicen
el resultado final. Pero Juan nos lo
dice aún más claramente: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que
habían alcanzado la victoria sobre la
bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de
vidrio, con arpas de Dios.” Apocalipsis 15:2. (Véase también Daniel 7:26.) Ganaremos esta batalla como
el Israel de antaño lo hizo en Jericó—no luchando con armas carnales, sino
simplemente siguiendo la dirección de Dios.
Ø Aquí están “los que guardan los mandamientos de Dios y la
fe de Jesús”. Apocalipsis 14:12. La
justicia de Cristo en nuestras vidas será un gran poder. Jesús estará con
nosotros a través de la prueba. ¡Oh, confiémosle nuestras vidas hoy! Ganaremos esta
batalla como el Israel de antaño lo hizo en Jericó—no luchando con armas
carnales, sino simplemente siguiendo la
dirección de Dios.
Ø El Señor conoce a los que son suyos. El ministro
santificado no debe tener engaño en su boca. Debe ser abierto como el día,
libre de toda mancha de mal. Un ministro y una prensa santificados serán un
poder para hacer brillar la luz de la verdad en esta generación adversa. Luz,
hermanos, necesitamos más luz. Tocad trompeta en Sión; dad alarma en el monte
santo. Reunid a la hueste del Señor, con corazones santificados, para que
escuchen lo que el Señor tiene que decir a su pueblo; porque él tiene más luz
para todos los que quieran oír. Sean armados y equipados, y vengan a la batalla
en auxilio de Jehová contra los fuertes. Dios mismo obrará en favor de Israel.
Toda lengua mentirosa será silenciada. Manos de ángeles desbaratarán los
designios engañosos que se están trazando. Los baluartes de Satanás nunca
triunfarán. La victoria acompañará al mensaje del tercer ángel. Así como el
Capitán de la hueste del Señor derribó los muros de Jericó, el pueblo que
guarda los mandamientos del Señor triunfará, y todos los elementos opositores
serán derrotados.
¿Cómo Podrá ser
Eso?
ü “Porque
todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe.” 1
Juan 5:4.
ü “Mejor
es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su
espíritu, que el que toma una ciudad.” Proverbios 16:32.
ü “Somos más que vencedores por medio de aquel
que nos amó”. Romanos 8:37.
ü “Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la
victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57.
¡Podemos ser parte del quinto reino de Cristo hoy!
ü “Al que a mí viene, de ningún modo le echaré
fuera”. Juan 6:37.
ü “Pero a todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12.
Ø
EL YUGO QUE JESUS NOS INVITA A LLEVAR.
Ø
¿Qué fue ABOLIDO en la CRUZ?
Ø
¿Que es una Religión Fácil? ¿Mi religión esta a la
altura de la Palabra de Dios?
Ø
¿Cómo
puedo reconocer la verdadera experiencia de la santificación?
Ø
Si Dios busca a alguien que
se ponga en la brecha delante de él, ¿lo encontrará a Ud.?