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¿Existe un parecido entre las siete trompetas de Apocalipsis y la caída de Jericó? conquistajerico.jpg

El Israel de los Últimos Días.

Somos israelitas de los últimos días, si hemos salido de Babilonia. En el 1844, el Movimiento del Adventismo abandonó a Egipto y cruzó el Mar Rojo (al salir de los sistemas eclesiásticos caídos de Babilonia.) Dirigimos nuestra mirada hacia la Tierra Prometida el cielo. Pero, ¿dónde estamos ahora? Cristo pudo haber venido y el cielo pudo haber sido logrado en cualquier tiempo después del 1844. Sin embargo, por muchos, largos años, hemos estado peregrinando en el desierto, creciendo más y más en número, pero, sorprendentemente, perdiendo el sentido de la dirección y descubriendo que constantemente nos hemos estado devolviendo hacia Egipto (el mundo romano). Este es el año número 165 de nuestro peregrinaje. (Eso es 4 veces 40—el fin de la cuarta generación.)

El Valle de Sitim.

Actualmente estamos en el mismo lugar donde se encontraban los hijos de Israel antes de que cruzaran el Jordán y entraran en la Tierra Prometida, el Valle de Sitim. Ese fue el lugar donde los últimos israelitas que habían salido 40 años antes, murieron, excepto dos, Caleb y Josué. Ese fue el lugar donde muchos israelitas perdieron su vida eterna al participar en una gran apostasía ecuménica. Y ese es el lugar donde nos encontramos hoy día en medio de una apostasía nacional. Alabado sea el Señor de que hay unos pocos fieles Calebs y Josué, cuyos rostros todavía se hallan vueltos hacia el Señor y la Tierra Prometida. Todavía se acuerdan del día del sábado para santificarlo. Todavía recuerdan que estamos viviendo en el gran anti típico Día de Expiación. Todavía siguen a Jesús, su Capitán, por donde quiera que vaya. Todavía siguen “hacia la meta, para conseguir el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:14.

 

Antes de que el antiguo Israel pudiera entrar en la Tierra Prometida, tenía que conquistar a Jericó. Esta ciudad orgullosa, cuyos palacios y templos eran morada del lujo y del vicio, desafiaba al Dios de Israel desde sus macizos baluartes. Jericó era una de las sedes principales de la idolatría, y se dedicaba especialmente al culto de Astarté, diosa de la luna. Allí se concentraban todos los ritos más viles y degradantes de la religión cananea.  Josué veía que la toma de Jericó debía ser el primer paso en la conquista de Canaán.

¿Qué simboliza Jericó para nosotros?

align=left hspace=12 alt=trompetaenjerico.jpg v:shapes="Picture_x0020_3">Antes de contestar, echemos un vistazo a unos cuantos datos. La Conquista de Jericó:

Los Primeros Seis Días. Josué, el comandante de Israel, escudriñaba diligentemente los libros en que Moisés había consignado con fidelidad las instrucciones dadas por Dios, sus  requerimientos, reproches y restricciones, para no proceder insensatamente. Josué estaba temeroso de confiar en sus propios impulsos o en su propia sabiduría. Consideraba todo lo que provenía de Cristo, quien estaba oculto por la columna de nube de día y la columna de fuego de noche, como de suficiente importancia para ser sagradamente estimado. En respuesta a la oración, Josué recibió de parte de Jesús instrucción específica para la captura de la ciudad. Esto él se lo comunicó a los sacerdotes y al pueblo. Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis. Así que él hizo que el arca de Jehová diera una  vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.” Josué 6:8–11.

Imagínese la escena. En primer lugar, venían los guerreros, o sea un cuerpo de varones escogidos, no para vencer con su propia habilidad y valentía, sino por obediencia a las instrucciones dadas por Dios. Seguían siete sacerdotes con trompetas. Luego el arca de Dios, rodeada de una aureola de gloria divina, era llevada por sacerdotes ataviados con las vestiduras de su santo cargo. Seguía el ejército de Israel, con cada tribu bajo su estandarte. Tal era la procesión que rodeaba la ciudad condenada. No se oía otro sonido que el de los pasos de aquella hueste numerosa, y el solemne tañido de las trompetas que repercutía entre las colinas y resonaba por las calles de Jericó. Una vez dada la vuelta, el ejército volvía silenciosamente a sus tiendas, y el arca se colocaba nuevamente en su sitio en el tabernáculo. “Así dieron vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.” Versículo 14.

El Séptimo Día.

Para el séptimo día a Josué se le habían dado instrucciones especiales: “Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.” Versículos 4–5.  Durante seis días, la hueste de Israel dio una vuelta por día alrededor de la ciudad. Llegó el séptimo día, y al primer rayo del sol naciente, Josué movilizó los ejércitos del Señor. Les dio la orden de marchar siete veces alrededor de Jericó, y cuando oyesen el fuerte tañido de las trompetas, gritasen en alta voz, porque Dios les había dado la ciudad. Solemnemente el inmenso ejército marchó alrededor de las murallas condenadas. Reinaba el silencio; sólo se oía el paso lento y uniforme de muchos pies y el sonido ocasional de las trompetas, que perturbaba la tranquilidad de la madrugada. Las murallas macizas de piedra sólida parecían desafiar el asedio de los hombres. Los que vigilaban en las murallas observaron con temor creciente, que cuando terminó la primera vuelta, se realizó la segunda, y luego la tercera, la cuarta, la quinta y la sexta. ¿Qué objeto podrían tener estos movimientos misteriosos? ¿Qué gran acontecimiento estaría a punto de producirse? No tuvieron que esperar mucho tiempo.

caidajerico.jpgCuando acabó la séptima vuelta, la larga procesión hizo alto. Las trompetas, que por algún tiempo habían callado, prorrumpieron ahora en un ruido  atronador que hizo temblar la tierra misma. Las paredes de piedra sólida, con sus torres y almenas macizas, se estremecieron y se levantaron de sus cimientos, y con grande estruendo cayeron desplomadas a tierra en ruinas. Los habitantes de Jericó quedaron paralizados de terror, y los ejércitos de Israel penetraron en la ciudad y toma ron posesión de ella.” Patriarcas y Profetas, pág. 523. Ángeles de Dios agarraron las macizas paredes y las derribaron a tierra. . . . La victoria de la toma de Jericó no fue obtenida a través de la guerra o el peligro del pueblo. El Capitán de las huestes del Señor dirigió a los ejércitos del cielo.

La batalla fue del Señor; fue él quien peleó la batalla. Los hijos de Israel no dieron un golpe. Nótese que los ángeles tienen un papel vital tanto en la toma de Jericó como en Fuerte Pregón mencionado en Apocalipsis 18:1:  “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran potestad; y la tierra fue alumbrada con su resplandor.”

 Jericó—El Cuarto Imperio de Daniel 2

Israel tenía que vencer a Jericó antes de que pudiera obtener la Tierra Prometida. Hoy día, el pueblo de piesjerico.jpgDios debe vencer a Roma, el cuarto imperio mundial, antes de que el quinto imperio, el imperio divino de gloria, pueda ser establecido. En Daniel 2, se describen cuatro grandes imperios mundiales como cuatro partes de una gran imagen. La cabeza de oro era Babilonia. Los brazos y los pechos de plata eran el reino de Medo-Persia. El vientre de bronce era Grecia. El cuarto imperio, el Imperio Romano, es mostrado como teniendo dos fases. Las piernas de hierro representan a la Roma Pagana. Los pies de hierro (la parte política de Roma) mezclados con barro (la parte religiosa de Roma) claramente representa la Roma Papal.

Estamos viviendo en la segunda fase del Imperio Romano. El quinto imperio, el reino eterno de Cristo ¡viene pronto! Los imperios mundiales no dejan su domino sin una lucha. Nuevos imperios surgen después de emprender una gran lucha con el imperio anterior. Lo mismo ocurre cuando el reino de Cristo toma el lugar del Imperio Romano. Debe haber una gran batalla o una serie de batallas entre el cuarto y el quinto reino. Es una lucha espiritual sobre la mente. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Efesios 6:12. Satanás no renunciará a su dominio sin una pelea. “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo cumplido todo, estar firmes.” Versículo 13. No hay manera de que la iglesia de Dios pueda derribar el reino de Satanás, pero ellos tienen una parte en la batalla. Como en la batalla de Jericó, la batalla es del Señor, pero tenemos una parte que desempeñar. Como con el antiguo Israel, hay una “gran ciudad” simbolizada por Jericó que debe caer antes de que podamos alcanzar la Tierra Prometida. Jericó es un símbolo de las dos fases del Imperio Romano.

Las 7 Trompetas Describen la Caída de Roma

La caída de Roma, el cuarto imperio de Satanás, fue mostrada en visión al apóstol Juan. Escuche las voces de nuestros pioneros del Segundo Advenimiento: Jaime White escribió: “Las características más sobresalientes de las visiones de Daniel fueron los cuatro grandes gobiernos de la antigüedad, comenzando con el babilónico, y terminando con el romano, en su forma papal. Sin embargo, no ocurrió así con Juan; él vivió cuando tres de esos gobiernos ya habían desaparecido, y el cuarto y último existía, y se encontraba en la cúspide de su gloria como una monarquía universal. Bajo ese gobierno, Juan estaba en el exilio en la isla de Patmos, ‘por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo’. Apocalipsis 1:9. Por consiguiente, en lugar de predecir el surgimiento y el triunfo de cada uno de esos cuatro gobiernos, su parte fue la de relatar la historia profética de la caída del último de los cuatro, y de mostrarnos los diversos medios por los cuales ese gran poder perseguidor había de llegar a su ruina.”

Después de citar Apocalipsis 8:6 “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas”., Urías Smith declaró: “Se reanuda la consideración de las siete trompetas, que ocuparán el resto de este capítulo y todo el 9. El símbolo de las trompetas tocadas por los siete ángeles complementa lo que anunciaba la profecía de Daniel 2 y 7 para después de la división del viejo Imperio Romano en diez reinos. En las primeras cuatro trompetas, tenemos una descripción de los sucesos especiales que señalaron la caída de Roma.”

Tal como siete trompetas fueron usadas en la caída de Jericó, ¡las siete trompetas del Apocalipsis describen las guerras a través de las   cuales Cristo derriba al cuarto imperio! Las Trompetas del Apocalipsis son Símbolos de Guerra “Cuando Israel salió de Egipto y fue establecido en la Tierra Prometida, Dios dijo: ‘Y cuando salgáis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os moleste, tocaréis alarma con las trompetas’. Números 10:9. De esa manera, el toque de una trompeta para un israelita significaba guerra. Años más tarde,  Jeremías escribió: ‘¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque has oído sonido de trompeta, oh alma mía, pregón de guerra.’ Jeremía 4:19. De manera que el sonido de una trompeta indicaba guerra.  Por eso, estas siete trompetas indicarían siete guerras.

Las Primeras Cuatro Trompetas de Apocalipsis Derriban a la Roma Pagana

Las primeras cuatro trompetas de Apocalipsis 8 sonaron. Describen la caída de la Roma occidental, y los juicios en contra de un cristianismo apóstata que se había adherido al gobierno romano.  Recuerden que Juan era un prisionero de la Roma pagana en la isla de Patmos. Él escribió acerca de su caída en un lenguaje muy simbólico para que las autoridades romanas no pudieran descifrar su mensaje.

La Quinta y Sexta Trompetas Derriban a la Roma Oriental, y son los Castigos sobre la Roma Papal

La quinta y la sexta trompeta de Apocalipsis 9 ya se han escuchado también. Describen la caída de la Roma Oriental, al igual que los juicios en contra de una iglesia apóstata ¡la Roma papal. La interpretación de estas trompetas dio un  tremendo ímpetu al movimiento del Segundo Advenimiento en 1840 cuando se escucharon los sonidos finales de la sexta trompeta! “Dos años antes [en el 1838], Josías Litch, uno de los principales ministros que predicaban el segundo advenimiento, publicó una explicación del capítulo noveno del Apocalipsis, que predecía la caída del imperio otomano. Según sus cálculos esa potencia sería derribada ‘en el año 1840 de J.C., durante el mes de agosto.’ En la fecha misma que había sido especificada, Turquía aceptó por medio de sus embajadores, la protección de las potencias aliadas de Europa, y se puso así bajo la tutela de las naciones cristianas. El acontecimiento cumplió exactamente la predicción. Cuando esto se llegó a saber, multitudes se convencieron de que los principios de interpretación profética adoptados por Miller y sus compañeros eran correctos, con lo que recibió un impulso maravilloso el movimiento adventista.” El Conflicto de los Siglos, págs. 382–383. (Véanse los libros de Urías Smith y Stephen Haskell para un testimonio más detallado acerca de estas trompetas.)

Las primeras seis trompetas han realizado su labor.

Los historiadores han notado su obra en la declinación y en la caída del Imperio Romano y en la historia de la Roma papal. En la obra de estas trompetas, el pueblo de Dios no estuvo muy envuelto. Pero este no es el caso de la séptima trompeta. El Capitán de la Hueste del Señor “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora.  Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué:   Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así.” Josué 5:13–15. “Josué veía que la toma de Jericó debía ser el primer paso en la conquista de Canaán. Pero ante todo buscó una garantía de la dirección divina; y ella le fue concedida. Habiéndose retirado del campamento para meditar y pedir en oración que el Dios de Israel fuera delante de su pueblo, vio a un guerrero armado, de alta estatura y aspecto imponente, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Este no fue un suceso accidental, ni para Josué, ni para nosotros.

Este no era otro que Jesucristo. La aparición del Ángel del Señor a Josué, y su pedido se que se quitara sus zapatos, fue para recordarle la experiencia de Moisés. Porque fue allí donde él le prometió a Moisés no solamente sacar a los israelitas de Egipto, sino guiarlos también para introducirlos en la Tierra Prometida. Véase Éxodo 3:2–8.

·       ¿Cómo guió Jesús, el Príncipe de los ejércitos de Jehová, a los israelitas?

·       Jesús guió a Israel por cuarenta años a través del desierto oculto en una columna de fuego y en una columna de nube. Véase Éxodo 13:21; 14:19.

Y cuando él se le apareció a Josué, ¿qué tenía en su mano? Una “espada desnuda.” Recuerde esas descripciones. Ahora llegamos al movimiento adventista.

ü ¿Quién nos está guiando? Es el mismo Jesús: “Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube: y el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en su mano un librito abierto. Y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra.” Apocalipsis 10:1– 2.

ü Este “librito abierto” era el libro de Daniel, el cual había sido sellado, o cerrado. “La espada del Espíritu. . . es la Palabra de Dios.” Efesios 6:17. 

ü La “espada desnuda” de Josué 5, nos recuerda el “libro abierto” de Apocalipsis 10. Esta es la Palabra de Dios. En Apocalipsis 10, Jesús baja con pies como columnas de fuego, cercado de una nube, recordándonos cómo guió a Israel hacia la Tierra Prometida. La Biblia es una  guía infalible. Exige perfecta pureza en palabras, pensamientos y acciones. Únicamente los que tengan un carácter virtuoso y sin mancha podrán entrar en la presencia de un Dios puro y santo. Si se estudia y obedece la Palabra de Dios, guiará a los hombres, así como los israelitas fueron conducidos por una columna de fuego de noche y una columna de nube de día.

De esta manera vemos que Jesús, a través de la Palabra de Dios, está conduciéndonos hacia la batalla final con el cuarto reino. Esto envuelve a la séptima trompeta.

La Séptima Trompeta de Apocalipsis 11 Derriba a la Roma Papal.

Desde el 1844, Jesús ha estado dirigiéndonos hacia la Tierra Prometida. Llegaremos allí solamente mediante su “espada desenvainada,” solamente si seguimos sus instrucciones contenidas en la Palabra de Dios. Primero, él sacó a su pueblo de las iglesias caídas. Luego los guió al Monte de Sión, donde en el otoño del 1844, “el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su testamento fue vista en su templo.” Apocalipsis 11:19. Entonces, mientras el pueblo de Dios contempla esta hermosa escena en el santuario celestial, los Diez Mandamientos fueron presentados, y en aquella ley de libertad, brillaba el mandamiento del sábado. ¡Este era el estandarte perdido del poder de Dios! ¡La señal del reino de Dios fue restaurada a su iglesia!

Es entonces cuando la séptima trompeta comenzó a sonar. Las noticias de esta última trompeta derribará la última faceta del cuarto imperio mundial Roma Papal y anunciará el establecimiento del quinto imperio de Cristo. “Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará para siempre jamás.” Versículo 15. Jericó cayó cuando las siete trompetas fueron tocadas en el séptimo día. Es interesante notar que en el toque de la séptima trompeta en Apocalipsis, el tópico principal es el sábado del séptimo día. El sábado será  proclamado más plenamente. Se verá a Jesús intercediendo para que todos acepten su justificación por la fe. “La tierra fue alumbrada de su gloria.”

Toda la población del planeta tierra tomará su decisión final.

Ø ¿A quién adorarán?

Ø ¿A Jesús en su santo sábado del séptimo día?

Ø ¿O al hombre (Satanás) en el día de culto reemplazado, el primer día de la semana?

Entonces, ¡el pueblo de Dios dará un potente grito, el fuerte pregón!

“Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la gran Babilonia, y es hecha habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave sucia y aborrecible.” Apocalipsis 18:2. “Mas nuevas de oriente y del norte lo espantarán [al papado]; y saldrá con grande ira para destruir y matar a muchos.” Daniel 11:44. En un movimiento desesperado, Satanás  empuja al cuarto imperio para que trate de hacer lo que hizo exitosamente en el pasado, ocultar de la vista del pueblo la revelación de Cristo en el santuario celestial, pero la táctica papal no es efectiva. “Vendrá hasta su fin, y no tendrá quien le ayude.” Versículo 45. Antes de que Jericó cayera, las trompetas fueron tocadas individualmente durante seis días consecutivos. Jericó cayó en el séptimo día cuando las siete trompetas sonaron potentemente, no individualmente, sino juntas. La séptima trompeta de Apocalipsis equivale a siete toques. Estos incluyen las últimas siete plagas. “Tu ira es venida.” Versículo 18. Esas horribles plagas caen específicamente sobre todos aquellos que  permanecen como parte del cuarto imperio y adoran a la bestia, la Roma papal, al guardar el domingo.

“Rahab” Salvada

Hubo algunos en Jericó ¡que fueron preservados! “Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía. Y habitó ella entre los israelitas hasta hoy.” Josué 6:25. Rahab había sido una ramera en una ciudad de prostitución espiritual.  Ella se arrepintió y quiso escapar de la ciudad condenada. La segunda fase del imperio Romano es “una gran ciudad” y madre de rameras. Algunos, como Rahab, se arrepentirán de su prostitución espiritual, y serán salvados de esa ciudad condenada de Babilonia, la Jericó de los últimos días. “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participantes de sus pecados y no recibáis de  sus plagas.” Apocalipsis 18:4.

La Última Batalla Entre los Imperios

Una tremenda batalla espiritual se perfila ante nosotros. Es la Batalla del Armagedón. Las siete trompetas del Apocalipsis nos dicen el  resultado final. Pero Juan nos lo dice aún más claramente: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían   alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con arpas de Dios.” Apocalipsis 15:2. (Véase también Daniel 7:26.) Ganaremos esta batalla como el Israel de antaño lo hizo en Jericó—no luchando con armas carnales, sino simplemente siguiendo la dirección de Dios.

Ø Aquí están “los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.  Apocalipsis 14:12. La justicia de Cristo en nuestras vidas será un gran poder. Jesús estará con nosotros a través de la prueba. ¡Oh, confiémosle nuestras vidas hoy! Ganaremos esta batalla como el Israel de antaño lo hizo en Jericó—no luchando con armas carnales, sino  simplemente siguiendo la dirección de Dios.

Ø El Señor conoce a los que son suyos. El ministro santificado no debe tener engaño en su boca. Debe ser abierto como el día, libre de toda mancha de mal. Un ministro y una prensa santificados serán un poder para hacer brillar la luz de la verdad en esta generación adversa. Luz, hermanos, necesitamos más luz. Tocad trompeta en Sión; dad alarma en el monte santo. Reunid a la hueste del Señor, con corazones santificados, para que escuchen lo que el Señor tiene que decir a su pueblo; porque él tiene más luz para todos los que quieran oír. Sean armados y equipados, y vengan a la batalla en auxilio de Jehová contra los fuertes. Dios mismo obrará en favor de Israel. Toda lengua mentirosa será silenciada. Manos de ángeles desbaratarán los designios engañosos que se están trazando. Los baluartes de Satanás nunca triunfarán. La victoria acompañará al mensaje del tercer ángel. Así como el Capitán de la hueste del Señor derribó los muros de Jericó, el pueblo que guarda los mandamientos del Señor triunfará, y todos los elementos opositores serán derrotados.

¿Cómo Podrá ser Eso?

ü Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” 1 Juan 5:4.

ü “Mejor  es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” Proverbios 16:32.

ü “Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:37.

ü  “Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57.

¡Podemos ser parte del quinto reino de Cristo hoy!

ü “Al que a mí viene, de ningún modo le echaré fuera”. Juan 6:37.

ü “Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12.


Ø     EL YUGO QUE JESUS NOS INVITA A LLEVAR.

Ø     ¿Qué es un Cristiano?

Ø     ¿Qué fue ABOLIDO en la CRUZ?

Ø     ¿Que es una Religión Fácil? ¿Mi religión esta a la altura de la Palabra de Dios?

Ø     ¿Cómo puedo reconocer la verdadera experiencia de la santificación?

Ø     Si Dios busca a alguien que se ponga en la brecha delante de él, ¿lo encontrará a Ud.?

Ø     Apocalipsis 18:4 "Salid de ella pueblo mio"